Mario Pergolini y una cruda confesión en su vuelta a la tele: “Pensé que iba a estar bien, pero me quebré”

En su regreso a Eltrece tras la muerte de su madre, el conductor dejó de lado la ironía por un momento para agradecer el apoyo y reveló cómo el humor negro fue su única vía de escape en el velorio.

Mario Pergolini y una cruda confesión en su vuelta a la tele: "Pensé que iba a estar bien, pero me quebré"

Mario Pergolini volvió a la televisión y, aunque intentó mantener su armadura de ironía, la realidad lo pasó por arriba. Tras el fallecimiento de su madre, el conductor se puso al frente de Otro día perdido y, en medio de los aplausos del estudio, lanzó una confesión que nadie esperaba de él.

Sucedió apenas arrancó el ciclo. Pergolini reconoció que estos días fueron los más difíciles que le tocó enfrentar y, contra todo pronóstico, admitió que su regreso no fue tan entero como imaginaba en la previa.

EL MOMENTO EN QUE NO PUDO SEGUIR

“Este es el programa donde más he llorado en toda mi vida”, soltó Mario, dejando mudos a sus compañeros. El conductor, que siempre hizo del cinismo una bandera, se encontró expuesto ante una situación que lo sobrepasó. “Yo pensé que iba a estar bien, pero me quebré”, confesó con una honestidad que rara vez muestra en cámara.

Lo que no muchos imaginaban era cómo iba a reaccionar ante tanto afecto recibido. Agradeció los mensajes y el apoyo constante, pero rápido necesitó recurrir a su mecanismo de defensa más conocido para poder seguir con la rutina del programa.

EL HUMOR COMO ANALGÉSICO

Fiel a su estilo, Pergolini explicó que el humor es su forma de sobrevivir y que no puede evitarlo ni en las peores circunstancias. Fue ahí cuando reveló detalles de lo que vivió durante la despedida de su madre, enfocándose en esas situaciones incómodas que suelen pasar desapercibidas.

“Tengo un montón de chistes de funerales para hacer”, avisó, antes de relatar las escenas con sus tíos grandes y una observación muy puntual sobre lo que pasa en las salas velatorias.

NADIE COME LOS SANDWICHITOS

El detalle que cambió el clima del programa fue su descripción del velorio. Mario se enfocó en algo tan cotidiano que rompió la solemnidad del relato: “Con los sandwichitos de miga es reloco porque ves que al principio nadie come”, contó entre risas.

Para el conductor, preguntarse quién elige los cuadros de los velatorios o notar que ahora las ceremonias son mucho más cortas que antes, fue la única manera de “descomprimir” la carga afectiva del momento.

UN SOSTÉN QUE NO ESPERABA

A pesar de las bromas sobre la muerte, Pergolini dejó en claro que el cariño de sus colegas y del público fue lo que realmente lo mantuvo en pie. La producción incluso había suspendido las grabaciones para respetar su duelo, un gesto que el conductor valoró profundamente.

Hacia el final, la emoción volvió a asomar cuando recordó que, apenas un día antes del desenlace, había mencionado a su madre en el programa sin sospechar el final. “Son momentos complicados, nadie sabe cómo afrontar algo así”, cerró, antes de retomar también su actividad en Vorterix.

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