El dramático relato de Valentín, el hijo de Romina Yan, sobre la violencia que vivió en su infancia

Tras la partida de la querida actriz, su hijo atravesó años marcados por episodios límite en su propia casa, hasta que una figura fundamental de su familia advirtió el sufrimiento y decidió intervenir.

El dramático relato de Valentín, el hijo de Romina Yan, sobre la violencia que vivió en su infancia

A más de catorce años del repentino fallecimiento de Romina Yan, su hijo Valentín Yankelevich rompió el silencio sobre los difíciles momentos que atravesó durante su niñez. En una entrevista con la periodista Tatiana Schapiro para Infobae, el joven de 23 años reveló que tras la pérdida de su madre sufrió violencia física y psicológica por parte de su padre, Darío Giordano, y contó el rol determinante que tuvo su abuelo materno, Gustavo Yankelevich, para cambiar el rumbo de su vida.

“Yo tenía devoción por mi mamá. La amaba con todo mi ser”, recordó Valentín al rememorar la etapa previa al 28 de septiembre de 2010. Sin embargo, explicó que cuando creía que la muerte de la actriz era el dolor máximo que podía experimentar, comenzaron a suceder situaciones en su hogar que terminaron por convertir su rutina en un padecimiento constante.

Maltrato cotidiano y el colegio como único refugio

El hijo de Romina Yan detalló que entre los nueve y diez años, tanto él como su hermano Franco comenzaron a convivir con gritos, agresiones físicas y castigos. La hostilidad en la convivencia era tal que el ámbito escolar se transformó en su principal vía de escape de la realidad cotidiana.

“A mí nunca me gustó estudiar. Ahora, las ocho horas que yo pasaba en el colegio eran las mejores ocho horas del día porque no volvía a mi casa”, confesó Valentín. En su testimonio, describió episodios donde sufría agresiones de distinta gravedad y encierros en su habitación, marcando el impacto duradero del aspecto psicológico por sobre las heridas corporales: “El golpe físico tiene un dolor efímero. Te duele y ya está. Pero lo que te queda adentro es el maltrato psíquico”. Además, remarcó la distancia afectiva con el exposo de la actriz al señalar: “Yo no le digo papá porque él no cumplió ese rol”.

La intervención de Gustavo Yankelevich que cambió todo

En medio de ese contexto, el productor Gustavo Yankelevich mantenía el hábito de almorzar semanalmente con sus nietos de forma individual. En esos encuentros a solas, advirtió la angustia de los chicos y escuchó lo que sucedía en la vivienda.

La situación derivó en una medida definitiva un día viernes cuando, al salir de la escuela y sin avisar a su casa, Valentín y Franco acudieron a la Justicia acompañados por su abuelo. Ante el personal judicial que tomó la denuncia, el joven expresó un pedido desesperado: “Por favor no nos manden de nuevo a mi casa. No podemos estar más ahí”.

Del juzgado al apellido Yankelevich y un presente renovado

Aquel paso dio inicio a un proceso legal que incluyó una apelación de Giordano, pero que culminó con la otorgación de la tenencia definitiva a favor de Gustavo Yankelevich. Con ese fallo, los hermanos se mudaron de forma permanente con su abuelo materno, a quien Valentín define directamente como la persona que lo salvó y le dio el amor que necesitaba.

Al cumplir los 18 años, Valentín tomó la decisión formal de modificar legalmente su apellido para llevar el de su rama materna. En la actualidad, volca sus energías en el automovilismo profesional compitiendo en la categoría TC2000, donde cuenta con la presencia constante de su abuelo en los boxes durante cada fecha. “De ese nene que no quería vivir a donde estoy hoy, con tener ganas de vivir ya es una victoria”, reflexionó sobre su reconstrucción personal.

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