El hábito al prender la estufa que puede hacerte gastar más gas este invierno sin mejorar el confort

Un gesto muy común cuando llega el frío suele basarse en una falsa creencia sobre el funcionamiento de los calefactores. Conocer cómo usarlos correctamente puede ayudar a evitar consumos innecesarios y mantener la casa confortable.

El hábito al prender la estufa que puede hacerte gastar más gas este invierno sin mejorar el confort

Con la llegada de las bajas temperaturas, hay una escena que se repite en miles de hogares: entrar a una habitación fría, prender la estufa y girar la perilla hasta el máximo con la idea de que el ambiente se calefaccionará más rápido. Es un hábito instalado desde hace años, pero no siempre ofrece el resultado que muchos esperan.

En gran parte de los calefactores domésticos, seleccionar la potencia máxima desde el primer momento no implica que la habitación alcance antes una temperatura confortable. Lo que sí puede ocurrir es que el equipo funcione durante más tiempo a una potencia elevada o que el ambiente termine sobrecalentándose, con el consiguiente aumento del consumo de gas.

¿Conviene prender la estufa al máximo?

La respuesta depende del tipo de calefactor, pero en la mayoría de los equipos de uso doméstico la potencia máxima no acelera por sí sola el proceso de calefacción de una habitación.

Los calefactores están diseñados para entregar una determinada cantidad de calor según la regulación elegida y, cuando cuentan con termostato, mantener la temperatura seleccionada. Si se fija una temperatura demasiado alta, el equipo deberá trabajar durante más tiempo antes de estabilizarse, lo que puede traducirse en un mayor consumo sin aportar un beneficio real en términos de confort.

Además, el aire caliente asciende naturalmente por una cuestión física. Si la vivienda tiene filtraciones de aire, ventanas sin burletes o una aislación deficiente, parte de ese calor se pierde hacia el exterior, obligando al sistema de calefacción a seguir funcionando para compensar esa pérdida.

¿Cuál es la temperatura ideal para ahorrar gas?

Las recomendaciones de eficiencia energética coinciden en que no es necesario sobrecalentar los ambientes para sentirse cómodo.

Como referencia general, se aconseja mantener estas temperaturas:

  • Living y comedor: entre 18 °C y 20 °C.
  • Dormitorios: entre 17 °C y 19 °C, una temperatura que suele favorecer el descanso.
  • Baño: alrededor de 21 °C, únicamente durante el momento de uso.

Diversas campañas de uso eficiente de la energía estiman que cada grado por encima de los 20 °C puede incrementar el consumo de calefacción entre un 7 % y un 10 %, aunque el impacto varía según el tipo de vivienda, el aislamiento y el sistema de calefacción utilizado.

Qué recomiendan los organismos de energía

Las recomendaciones de uso eficiente difundidas por organismos públicos como ENARGAS y la Secretaría de Energía ponen el foco en algunos hábitos que ayudan a reducir el consumo:

  • Mantener una temperatura de confort estable.
  • Evitar sobrecalentar los ambientes.
  • Utilizar correctamente el termostato cuando el equipo dispone de uno.
  • Mejorar el aislamiento de puertas y ventanas para evitar pérdidas de calor.
  • Realizar el mantenimiento periódico de los calefactores siguiendo las indicaciones del fabricante.

Estos hábitos suelen tener un impacto mayor en el consumo que modificar constantemente la regulación del calefactor.

Cinco errores que pueden aumentar la factura de gas

1. Tapar la estufa

Colocar ropa a secar sobre el calefactor o cubrirlo con cortinas dificulta la circulación del aire caliente, reduce la eficiencia del equipo y puede representar un riesgo para la seguridad.

2. Mantener el piloto encendido cuando el artefacto no se utiliza

En aquellos equipos que cuentan con llama piloto permanente, dejarla encendida durante largos períodos sin usar el calefactor implica un consumo continuo que puede reflejarse en la factura.

3. Calefaccionar ambientes vacíos

Mantener abiertas las puertas de habitaciones que no se utilizan hace que el sistema tenga que calefaccionar una superficie mayor, aumentando el consumo.

4. Ventilar durante demasiado tiempo

Renovar el aire es importante, pero generalmente bastan entre 5 y 10 minutos. Mantener las ventanas abiertas durante largos períodos enfría paredes y pisos, haciendo que el calefactor deba trabajar más para recuperar la temperatura.

5. No realizar el mantenimiento anual

Un calefactor con suciedad acumulada o con una combustión deficiente puede perder eficiencia y consumir más energía. Además, una llama amarilla o anaranjada —cuando el equipo debería presentar una llama azul— puede indicar un problema que requiere revisión por parte de un gasista matriculado.

El ahorro no depende de poner la estufa al máximo

Cuando se busca reducir el consumo de gas, el factor más importante no suele ser girar la perilla al máximo apenas se enciende el calefactor, sino utilizar el equipo de forma eficiente, mantener una temperatura de confort razonable y evitar pérdidas de calor dentro de la vivienda.

Pequeños cambios de hábito, junto con un buen mantenimiento y una correcta aislación de la casa, pueden contribuir a mantener el confort durante el invierno sin generar un consumo innecesario de gas.

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