¿Los perros necesitan comer más cuando hace frío? Qué recomiendan los veterinarios | Noticias Insólitas

Con la llegada de los días más fríos, muchas personas miran el plato de su perro o de su gato y se hacen la misma pregunta: ¿necesita comer un poco más para soportar las bajas temperaturas? La respuesta no es igual para todas las mascotas. En la mayoría de los casos, aumentar la ración no solo no es necesario, sino que puede favorecer el sobrepeso.

¿Los perros necesitan comer más cuando hace frío? Qué recomiendan los veterinarios | Noticias Insólitas

En términos generales, los perros y gatos que viven dentro de casas o departamentos calefaccionados mantienen un gasto de energía muy parecido al del resto del año. Lo que realmente determina si necesitan más calorías es su nivel de actividad, el tiempo que pasan al aire libre, su edad y su estado de salud.

No todas las mascotas necesitan más alimento en invierno

Cuando baja la temperatura, el organismo utiliza energía para mantener estable la temperatura corporal. Sin embargo, ese esfuerzo extra no es igual para todos los animales.

Los perros que pasan gran parte del día en patios, realizan actividades al aire libre o trabajan en el campo pueden necesitar un mayor aporte energético durante el invierno, ya que gastan más calorías para conservar el calor corporal.

En cambio, las mascotas que viven dentro del hogar suelen pasar más tiempo resguardadas del frío e incluso muchas reducen la duración de sus paseos. En esos casos, aumentar la cantidad de alimento por costumbre puede provocar un incremento de peso innecesario.

Por eso, especialistas como Sebastián Robledo, médico veterinario y vicepresidente de la Federación Veterinaria Argentina (FEVA), señalan que cualquier modificación importante en la alimentación debe considerar el estilo de vida de cada animal y no únicamente la estación del año.

Más importante que la cantidad es la calidad de la alimentación

Si una mascota realmente necesita un refuerzo nutricional, los veterinarios coinciden en que la prioridad no pasa por servir un plato más grande, sino por ofrecer una alimentación completa y equilibrada.

Las proteínas de buena calidad ayudan a mantener la masa muscular y favorecen el funcionamiento del sistema inmunológico. Las grasas saludables, como los ácidos grasos Omega-3, aportan energía y también contribuyen al cuidado de la piel y del pelaje, que actúan como una barrera natural frente al frío.

En algunos casos, el veterinario puede recomendar incorporar alimentos complementarios o ajustar el plan nutricional, pero no es aconsejable cambiar de alimento balanceado o modificar las porciones sin supervisión profesional.

Pequeños cambios que pueden hacer una diferencia

Durante el invierno también hay hábitos sencillos que pueden ayudar a que perros y gatos se alimenten mejor.

Si la mascota consume alimento húmedo, muchos veterinarios recomiendan servirlo a temperatura ambiente o apenas tibio, en lugar de ofrecerlo recién sacado de la heladera. Esto puede hacerlo más apetecible, especialmente para los gatos, cuyo olfato juega un papel fundamental al momento de comer.

Otro aspecto que suele pasar desapercibido es la hidratación. Aunque haga frío, los animales siguen necesitando beber suficiente agua. El ambiente seco generado por la calefacción puede favorecer la pérdida de líquidos y, al mismo tiempo, algunos perros y gatos toman menos agua cuando está muy fría. Mantener el bebedero limpio, renovar el agua con frecuencia y ofrecerla a temperatura ambiente puede ayudar a estimular su consumo.

Hay casos que requieren un cuidado especial

Los cachorros todavía están desarrollando su capacidad para regular la temperatura corporal, mientras que los perros y gatos de edad avanzada suelen ser más sensibles al frío por la pérdida de masa muscular o por problemas articulares.

También merecen una atención especial las razas de pelo corto, los animales de tamaño pequeño y aquellos que permanecen muchas horas en el exterior. En estas situaciones, la alimentación es solo una parte del cuidado: disponer de un lugar protegido, seco y resguardado del viento resulta igual de importante.

Antes de aumentar las porciones, conviene observar si la mascota mantiene un peso saludable. Una forma sencilla de hacerlo es comprobar que las costillas puedan palparse con facilidad, aunque no se vean marcadas a simple vista. Si aparecen dudas sobre su alimentación, el peso o el estado general, la recomendación sigue siendo consultar al médico veterinario, que podrá indicar si realmente es necesario modificar la dieta de acuerdo con la edad, el nivel de actividad y las necesidades de cada animal.

Scroll al inicio