Christian Petersen y el gesto silencioso de su esposa en horas de máxima angustia

Mientras el chef pelea por su recuperación, la imagen de Sofía Zelaschi reflejó el peso emocional de días críticos y un acompañamiento sin palabras.

Christian Petersen y el gesto silencioso de su esposa en horas de máxima angustia

La escena fue breve, pero alcanzó para decirlo todo. Un gesto serio, la mirada perdida y un silencio que pesó más que cualquier declaración. Así fue captada Sofía Zelaschi en las primeras horas del cuadro crítico que atravesó Christian Petersen. Sin hablar con la prensa y sin atender llamados, la joven acompañó a su marido desde el primer momento, mientras la incertidumbre se adueñaba de la familia.

El cierre de año fue durísimo para el reconocido chef. Durante una excursión al volcán Lanín sufrió una descompensación cardíaca que lo dejó en una situación límite. Fue atendido inicialmente en el hospital de San Martín de los Andes, donde el diagnóstico fue contundente: falla multiorgánica. Más tarde, por la complejidad del cuadro, fue trasladado al Sanatorio Alemán, en Buenos Aires.

Desde entonces, el tiempo pareció detenerse para su entorno más cercano. Y en el centro de ese torbellino emocional estuvo Sofía, siempre presente, moviéndose entre pasillos y salas de espera con un hermetismo que habló por sí solo. Las imágenes difundidas por distintos medios mostraron a una mujer visiblemente afectada, atravesada por la angustia y el miedo, sin necesidad de explicaciones.

Un acompañamiento incondicional

Según relataron periodistas que siguieron de cerca el caso, la esposa de Petersen permaneció a su lado durante todo el proceso. “Desde un primer momento, su mujer se encuentra acompañándolo bajo un total hermetismo”, consignaron en una de las coberturas más citadas. No hubo comunicados ni frases ensayadas: solo presencia.

En la misma línea, Laura Ubfal aportó detalles que ayudaron a entender el contexto íntimo de la pareja. Se habían casado en abril pasado y habían decidido mudarse a San Antonio de Areco, donde abrieron un parador gastronómico y proyectaban una vida tranquila, lejos del ruido. De golpe, todo quedó en pausa.

Una espera que empieza a aliviarse

Con el correr de los días, los partes médicos comenzaron a traer señales más alentadoras. La evolución de Christian Petersen permitió que el clima de máxima tensión diera paso, de a poco, a una expectativa cauta. La familia confía en que la recuperación continúe y en poder volver a casa para empezar de nuevo, con otra perspectiva.

Mientras tanto, la imagen de Sofía Zelaschi —callada, firme y visiblemente conmovida— quedó como el reflejo más humano de una historia que todavía se escribe, marcada por la angustia, pero también por la esperanza.

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