Por qué se rompe un termotanque antes de tiempo: la pieza que casi nadie revisa

Un termotanque puede funcionar durante muchos años sin dar problemas o empezar a perder agua mucho antes de lo esperado. En la mayoría de los casos, no se rompe de un día para el otro. El desgaste comienza lentamente en el interior del tanque y suele pasar inadvertido hasta que aparece una pérdida o el agua deja de salir con la temperatura habitual.

Por qué se rompe un termotanque antes de tiempo: la pieza que casi nadie revisa

La causa más frecuente es el desgaste del ánodo de magnesio, una barra metálica instalada dentro del equipo para proteger el tanque de la corrosión. Cuando esa pieza se consume, el metal queda expuesto al contacto permanente con el agua y comienza a deteriorarse. A esto se suma la acumulación de sarro y sedimentos en la base, que reduce la eficiencia del equipo y acelera su desgaste.

En pocas palabras: un termotanque suele romperse antes de tiempo cuando el ánodo de magnesio deja de proteger el tanque contra la corrosión y el sarro acumulado obliga al equipo a trabajar más de lo necesario. Con un mantenimiento periódico, es posible prolongar su vida útil y evitar reparaciones costosas.

Las señales que pueden indicar que el termotanque necesita una revisión

Antes de que aparezca una pérdida importante, el equipo suele mostrar algunos cambios en su funcionamiento que conviene tener en cuenta.

El agua tarda más en calentar: Si el termotanque demora más tiempo en recuperar la temperatura o la ducha caliente dura menos que antes, es posible que exista una acumulación importante de sarro en la base del tanque.

Se escuchan ruidos al encender: Chasquidos, crujidos o sonidos similares a un hervor pueden indicar que hay sedimentos acumulados que se recalientan durante el funcionamiento.

El agua sale turbia o con un tono amarronado: En algunos casos, cuando la protección anticorrosiva ya no cumple su función, pueden desprenderse partículas de óxido del interior del tanque.

Disminuye la presión del agua caliente: Los depósitos minerales también pueden obstruir parcialmente la salida del agua o los filtros de las canillas.

El componente que protege el interior del tanque

Dentro del termotanque ocurre un proceso natural. El agua contiene minerales y oxígeno que favorecen la corrosión del metal. Para retrasar ese desgaste, los fabricantes incorporan una barra conocida como ánodo de magnesio o varilla de sacrificio.

Su función consiste en corroerse primero para proteger las paredes internas del tanque. Gracias a ese mecanismo, la estructura metálica puede mantenerse en buen estado durante mucho más tiempo.

Sin embargo, el ánodo no dura para siempre. Dependiendo de la calidad y la dureza del agua, suele desgastarse entre los 12 y los 24 meses. Una vez consumido, la corrosión comienza a afectar directamente al tanque. Si el metal se perfora y aparece una pérdida, normalmente la solución pasa por reemplazar el artefacto completo.

El sarro también puede aumentar el consumo de energía

El otro enemigo silencioso del termotanque es el sarro.

Con el uso diario, los minerales presentes en el agua se depositan lentamente en el fondo del tanque. Esa capa funciona como un aislante que dificulta la transmisión del calor hacia el agua.

Como consecuencia, el quemador o la resistencia eléctrica necesitan permanecer encendidos durante más tiempo para alcanzar la temperatura deseada. Esto puede traducirse en un mayor consumo de gas o electricidad y, además, somete al tanque a temperaturas más elevadas, acelerando su desgaste.

Mantenimiento recomendado para prolongar la vida útil del termotanque

Las recomendaciones de distintos fabricantes y de profesionales matriculados coinciden en que una rutina básica de mantenimiento ayuda a prevenir averías y prolonga la vida útil del equipo.

MantenimientoFrecuenciaPara qué sirve
Purga del tanqueCada 1 o 2 mesesEliminar entre 5 y 10 litros de agua para expulsar sedimentos y sarro acumulado.
Revisión del ánodo de magnesioUna vez al añoVerificar su desgaste y reemplazarlo si es necesario.
Control del termostatoDe forma habitualMantener la temperatura entre 50 °C y 60 °C, según las recomendaciones habituales de los fabricantes, para reducir la formación de incrustaciones.

La revisión del ánodo y cualquier intervención sobre el equipo deben ser realizadas por un gasista o plomero matriculado, especialmente cuando se trata de termotanques a gas.

Muchas veces un termotanque funciona durante años sin dar señales evidentes de desgaste. Justamente por eso, el mantenimiento suele postergarse hasta que aparece agua en el piso o la ducha deja de salir caliente. Revisar a tiempo una pieza que representa una pequeña parte del valor del equipo puede evitar un gasto mucho mayor y ayudar a que el termotanque siga funcionando correctamente durante muchos años.

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