La modelo reaccionó ante los cuestionamientos por no lucir marcas nacionales en los Martín Fierro de la Moda. Qué dijo sobre su trayectoria y el reproche que les hizo a sus colegas en medio de la polémica.

La gala de los Martín Fierro de la Moda dejó un clima cargado detrás de las luces y las cámaras. Mientras el debate sobre el apoyo a la industria nacional caldeaba el ambiente, Pampita no dejó pasar los comentarios que la señalaban directamente por su elección de vestuario.
Lejos de mostrarse indiferente, la modelo apuntó contra el discurso de sus colegas y exigió que se contemple su trayectoria antes de juzgarla. La duda quedó instalada: ¿qué le molestó tanto del planteo que hicieron otras figuras del medio?
La discusión no es menor. Con la crisis textil que atraviesa el país, el ojo del público y de los críticos se puso sobre las famosas que decidieron no lucir diseños locales durante la ceremonia. En medio de ese fuego cruzado, Pampita quedó en el centro de las miradas por ser embajadora de Carolina Herrera, una marca internacional que la obliga contractualmente a vestir sus diseños en eventos de etiqueta.
La tensión escaló cuando voces como las de Cande Ruggeri y Laurita Fernández salieron a escena. Ambas defendieron la libertad de elección, sosteniendo que el talento argentino es innegable, pero que también hay marcas extranjeras que ofrecen estilos únicos. Fue en ese ida y vuelta donde se sintió la incomodidad.
UNA RESPUESTA SIN VUELTAS
Ahí fue cuando Pampita decidió cortar el tema de raíz. No esquivó el cuestionamiento sobre por qué no llevaba un diseñador local en esta oportunidad, pero su respuesta no fue una justificación técnica sobre su contrato, sino un dardo directo hacia quienes la cuestionaban por no apoyar la moda nacional.
EL PEDIDO DE MEMORIA
«Quiero recordarles a todos que, durante muchos años de mi carrera, usé a muchos diseñadores argentinos», lanzó con firmeza. La conductora, lejos de pedir disculpas por su presente laboral, invitó a sus colegas a revisar el pasado: «Que tengan memoria, nada más».
LO QUE QUEDÓ EXPUESTO
Lo que deja a la vista este episodio es una grieta instalada en el mundo de la moda: la presión por el compromiso con la industria local frente a la realidad de los contratos internacionales de las figuras top. Pampita dejó claro que su actualidad profesional no borra su recorrido histórico, aunque esa aclaración no terminó de cerrar la polémica con sus compañeras.
La reflexión de la modelo se plantó como un límite ante las miradas ajenas. Ahora, el foco queda puesto en si sus colegas tomarán el mensaje como una lección de trayectoria o si la tensión por las elecciones de vestuario seguirá marcando la agenda de los próximos eventos.





