El truco para ordenar los cables de la casa y evitar que terminen todos mezclados

Agrupar, identificar y sujetar los cables de una manera determinada permite mantener ordenados los sectores donde se acumulan cargadores, fuentes y conexiones, sin tener que desarmar todo cada vez que hace falta desconectar un aparato.

El truco para ordenar los cables de la casa y evitar que terminen todos mezclados

En algún momento pasa: detrás del televisor, debajo del escritorio o junto a una zapatilla eléctrica se acumulan cables que parecen imposibles de distinguir. Cuando hace falta desconectar uno, empieza la búsqueda: seguirlo con la mano, mover otros y, muchas veces, terminar sacando varios enchufes juntos.

La solución no consiste simplemente en atarlos todos. La clave es organizar los cables según el lugar y el equipo al que pertenecen, identificarlos y dejarles un recorrido definido. Así se puede mantener el orden sin perder la posibilidad de retirar un aparato cuando sea necesario.

El truco está en agrupar los cables antes de sujetarlos

Una de las formas más sencillas de evitar el enredo es dividir primero los cables por zona y función. Por ejemplo, los que pertenecen al televisor pueden mantenerse juntos, mientras que los de la computadora, el monitor y otros periféricos forman otro grupo.

Esto parece una diferencia menor, pero cambia por completo la organización. Si todos los cables de una habitación terminan dentro de un único manojo, identificar uno después vuelve a ser difícil. En cambio, si cada grupo corresponde a un equipo o sector concreto, resulta mucho más fácil saber dónde buscar.

Una vez separados, conviene llevar cada grupo por un recorrido similar y sujetarlo en algunos puntos, sin apretarlo de manera excesiva. Las tiras de velcro u otros organizadores reutilizables permiten abrir el conjunto cuando hay que agregar o retirar un cable.

También sirve dejar un pequeño margen de cable cerca del aparato. Un cableado demasiado ajustado puede quedar prolijo a primera vista, pero obliga a mover todo cuando se necesita desconectar o cambiar un dispositivo.

Un ejemplo típico es el escritorio. En lugar de dejar juntos el cargador de la notebook, el cable del monitor y los periféricos, se pueden formar grupos según su recorrido. De esa manera, retirar un elemento no obliga a desarmar toda la instalación.

Cómo evitar que el orden dure solamente unos días

Hay un detalle que suele olvidarse: ordenar los cables una vez no garantiza que permanezcan ordenados. Cada vez que se conecta un dispositivo nuevo o se retira uno, el sistema puede volver a desorganizarse.

Por eso conviene identificar los cables que tienen funciones parecidas. Una pequeña etiqueta en el extremo puede indicar, por ejemplo, “monitor”, “router” o “parlantes”. Esto resulta especialmente útil con fuentes de alimentación similares, que pueden parecer idénticas aunque pertenezcan a dispositivos diferentes.

Otra estrategia consiste en evitar que el cable sobrante quede formando grandes vueltas detrás del mueble. El excedente puede recogerse de manera ordenada, pero sin doblarlo de forma agresiva ni dejarlo comprimido entre objetos pesados.

El orden tampoco debe confundirse con seguridad eléctrica. El Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE) recomienda evitar colocar cables y extensiones debajo de alfombras o superficies que soporten peso, mantenerlos alejados de lugares húmedos y reemplazar los que estén dañados. También aconseja recurrir a un electricista matriculado cuando sea necesario reparar o modificar una instalación eléctrica.

Un cable escondido puede hacer que una habitación se vea más prolija, pero ocultarlo no significa que la instalación esté hecha de manera segura.

El error de atar todos los cables juntos

Uno de los errores más frecuentes es pensar que cuanto más compacto quede el manojo, mejor, pero no necesariamente es así. Si varios cables pertenecen a aparatos diferentes y se atan fuertemente entre sí, el resultado puede ser visualmente ordenado pero poco práctico. Cuando uno de los dispositivos necesita desconectarse, hay que manipular todo el conjunto.

La organización también debe evitar convertirse en una forma de ocultar una instalación sobrecargada. El ENRE recomienda no improvisar instalaciones suplementarias con prolongadores y zapatillas y aconseja controlar periódicamente la red eléctrica del hogar.

La regla es sencilla: los cables deben quedar juntos cuando tiene sentido que estén juntos, no simplemente porque están cerca.

También conviene revisar periódicamente su estado. Un cable ordenado puede pasar inadvertido si tiene el aislamiento deteriorado, está pelado o presenta algún otro daño. El ENRE recomienda reemplazar los cables eléctricos viejos o en mal estado y utilizar materiales fabricados bajo normas IRAM o IEC.

IRAM también recomienda no utilizar equipos con cables deshilachados, aislamiento dañado o enchufes rotos, y recurrir a un profesional calificado cuando sea necesario modificar la instalación eléctrica.

El mejor sistema de organización es, entonces, el que permite encontrar cada cable rápidamente, desconectarlo sin desarmar los demás y mantener el espacio despejado. Separar por grupos, identificar los extremos y sujetar sin comprimir demasiado convierte un montón de cables mezclados en un sistema fácil de mantener.

Fuentes consultadas

Scroll al inicio