Mario Pergolini y el detalle sobre su mamá Beatriz de lo que se dio cuenta después de sentirse “un estúpido”

El conductor recordó una enseñanza clave de su madre un día antes de su fallecimiento. Una anécdota en una guardia médica y el fanatismo de ella por un periodista que lo obligaba a esperar.

Mario Pergolini y el detalle sobre su mamá Beatriz de lo que se dio cuenta después de sentirse "un estúpido"

Mario Pergolini estaba en medio de su programa cuando decidió compartir una intimidad sobre su madre, Beatriz. Habló de ella en presente, con humor y rescatando esos consejos maternos que a veces parecen exagerados hasta que la realidad te los pone de frente. Lo que nadie sabía en ese momento, ni siquiera él, es que esa sería su última mención pública antes de que se confirmara la noticia de su muerte este jueves.

El conductor relató que últimamente pasaba mucho tiempo en una clínica acompañándola. En esos pasillos de emergencias, una imagen lo hizo frenar en seco y recordar una frase que Beatriz le repetía desde chico sobre la ropa interior y la dignidad ante lo inesperado.

El consejo de la guardia

“Tenés que cambiarte los calzoncillos para que el de la ambulancia te vea bien vestido”, lanzó Pergolini recreando la voz de su madre. Lo que antes le parecía una obsesión sin sentido, cobró otro significado al ver a los pacientes entrar desaliñados a emergencias.

En ese ambiente de urgencia, Mario observó a un hombre con una “combinación horrenda” y no pudo evitar pensar: “Mirá mi mamá cuánta verdad”. Lo que para muchos es un chiste de sobremesa, para él se volvió una enseñanza sobre estar preparado, incluso en el peor momento.

El fanatismo por Feinmann

Pero la relación con su madre tenía otra arista curiosa: el periodista Eduardo Feinmann. En una charla frente a frente con el analista político, Pergolini confesó que había horarios en los que tenía “prohibido” llamar a su casa.

“Nunca la llamo cuando vos estás al aire porque me dice: ‘Estoy viendo a Feinmann'”, le explicó Mario al periodista. Beatriz sentía que el conductor de noticias decía exactamente lo que ella pensaba. Era una devoción tal que el propio Mario bromeaba con que su madre se ponía “insoportable” cuando recibía un saludo de su ídolo.

La verdad del vuelo

Más allá de las risas, el conductor analizó recientemente cómo fue su crianza y llegó a una conclusión que lo dejó expuesto ante sus propios prejuicios. Durante mucho tiempo, Pergolini creyó que su madre había sido alguien que lo asfixiaba o estaba demasiado encima de sus pasos.

Sin embargo, al mirar su trayectoria y las decisiones que tomó, el cambio de perspectiva fue total. “Me sentí un prisionero estúpido”, reconoció al darse cuenta de que, en realidad, Beatriz lo había dejado volar con una libertad que él recién pudo valorar en la adultez.

En sus últimos años, tras quedar ciega, la tecnología fue el puente que los mantuvo conectados. Mario le armó un sistema con inteligencia artificial para que ella pudiera seguir escuchando las noticias y sabiendo qué había en su propia heladera, devolviéndole un poco de esa independencia que ella siempre le fomentó.

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