La vida de Valentina Iudica tomó un rumbo inesperado lejos del streaming y cerca de un proyecto bodeguero familiar. Un cambio que sorprendió incluso a su propio entorno.
La historia de Valentina Iudica tiene un giro que tomó por sorpresa a muchos. Lejos de la exposición constante y del ritmo mediático que la acompañó durante años, decidió dar un paso al costado del streaming para enfocarse en un proyecto bodeguero que forma parte del legado familiar. La hija de Mariano Iudica eligió un camino distinto, más tranquilo, más propio, y marcado por una búsqueda personal que va más allá de la pantalla.
Durante cuatro años, Valentina trabajó en Nadie Dice Nada, el programa de Luzu TV liderado por Nico Occhiato y Flor Jazmín Peña. Su renuncia llegó justo antes de una de las visitas más resonantes del ciclo, la de Leandro Paredes y Rodrigo de Paul. Ella misma bromeó con su “puntería”, dejando ver la naturalidad con la que tomó la decisión. Ese cierre de etapa coincidió con el inicio de un rol mucho más activo en la bodega familiar ubicada en Montecaseros, en el departamento de San Martín, Mendoza.
Un proyecto que atraviesa generaciones
Valentina es hoy una de las caras visibles de Bodegas y Viñedos Viña Alta, un emprendimiento fundado en los años 60 por sus abuelos, Don Miguel y Susana. El establecimiento cuenta con casi 100 hectáreas de viñas propias en el oasis Este, un recurso que no solo sostiene la actividad productiva, sino también una tradición que ella decidió continuar. A sus 30 años, combina su profesión de psicóloga con la producción independiente y la gestión empresarial dentro del mundo vitivinícola.
Dentro de esta etapa, uno de los hitos más recientes fue el lanzamiento de Esencial Naranjo, un vino elaborado a partir de pedro giménez, una cepa criolla que durante décadas quedó relegada. Con 26 días de maceración con pieles y un perfil fresco y cítrico, el proyecto refleja el interés de Valentina por innovar sin perder la esencia familiar. También incursionó en el bienestar emocional con Journal Sessions, un libro–journal que invita a ejercitar la escritura reflexiva, un territorio donde su formación en psicología suma una mirada distinta.
Un camino más personal
Aunque su apellido y el de Mariano Iudica la vinculen a la exposición, Valentina mantiene un perfil público moderado. Comparte momentos familiares, pero evita los excesos. Su salida del streaming no fue una ruptura escandalosa, sino un paso consciente hacia un estilo de vida que siente más coherente: menos ruido, más proyecto propio, y un vínculo renovado con sus raíces.
Su historia muestra que, a veces, los cambios más importantes no ocurren frente a una cámara, sino lejos de ella.

