Jimena Barón vivió la peor noche en Estados Unidos por lo que ocurrió en su hotel

La tranquilidad de Jimena Barón en Estados Unidos se rompió de golpe durante la madrugada del martes 14 de julio. El viaje que incluía paseos, compras y el seguimiento de la selección nacional mutó a una situación tensa dentro del propio edificio donde se hospeda, obligándola a tomar una decisión drástica a altas horas.

Jimena Barón vivió la peor noche en Estados Unidos por lo que ocurrió en su hotel

La actriz irrumpió en sus redes sociales para mostrarse caminando por los pasillos, visiblemente indignada. No se trataba de un paseo nocturno, sino de una búsqueda desesperada tras constatar que le habían llevado un objeto personal indispensable para el día a día.

A partir de ese momento, la situación escaló y dejó expuesta una incómoda contradicción en el lugar.

Una madrugada feroz en los pasillos

“Bueno, esta soy yo caminando a esta hora. Puse carteles por todo el hotel porque nos chorearon el cochecito”, expresó Jimena Barón en sus primeras historias. La cantante se negó a resignarse y empezó a recorrer las instalaciones a la una de la mañana en busca de su pertenencia, buscando uno por uno a los sospechosos.

La indignación crecía a medida que pasaban los minutos y la búsqueda no daba resultados en el edificio. “Alguien lo tiene, eso me da bronca. Se comprará uno mañana, no es el tema gracias a Dios”, continuó, marcando la incomodidad por la actitud ajena. El conflicto no era el valor económico, sino el impacto directo sobre su hijo.

El expediente en inglés que lo cambió todo

“Es esa sensación de mierda de que te chorearon un cochecito… Aparte es obvio que hay un bebé se quedó sin movilidad y una mamá que se va a quedar sin espalda”, sumó la influencer mientras pegaba avisos. El dato que dio un giro total a la historia apareció recién a la mañana siguiente, al despertar en el hotel.

El vehículo apareció en la recepción con una explicación bastante particular por parte del establecimiento. Según le argumentaron, en ese país es común dejar cosas fuera de las habitaciones en modo “tirarlas” para que otros las aprovechen. Quien se lo llevó supuestamente pensó que lo estaban regalando, pero al leer la enorme cantidad de carteles, decidió devolverlo.

Sin embargo, hubo un último detalle que a la actriz no le cerró en absoluto respecto a la administración del lugar. “No entiendo la adjudicación de la gestión cuando yo redacté y mandé un expediente en inglés al manager del hotel y caminé por los pasillos poniendo carteles hasta la 1 am”, cerró, dejando expuesto que el desenlace tuvo más que ver con su furioso reclamo que con la cortesía del lugar.

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