Por qué cada vez más argentinos hacen las compras del supermercado desde el celular

El comercio electrónico dejó de estar asociado solamente a la compra de tecnología o ropa. En Argentina, los alimentos y las bebidas ya ocupan un lugar central dentro de las compras digitales, mientras el celular se consolida como una herramienta habitual para elegir, pagar y gestionar la entrega de productos.

Por qué cada vez más argentinos hacen las compras del supermercado desde el celular

Durante mucho tiempo, comprar por internet significaba pensar en una operación especial: elegir un electrodoméstico, buscar ropa, comparar un celular o aprovechar una oferta puntual. Para llenar la heladera, en cambio, la costumbre era otra: ir al supermercado, recorrer las góndolas y volver a casa con las bolsas.

Esa separación se está achicando. Cada vez más compras cotidianas pueden resolverse a través de una pantalla. En el primer semestre de 2026, alimentos y bebidas fue el rubro con mayor facturación del comercio electrónico argentino y también el que más unidades vendió, según el estudio Mid Term 2026 de la Cámara Argentina de Comercio Electrónico (CACE).

La pregunta ya no pasa solamente por cuánto creció el comercio electrónico. También importa entender por qué productos que forman parte de la compra habitual de un hogar empiezan a resolverse desde el celular y qué lugar ocupa todavía el supermercado tradicional.

¿Qué cambió en la forma de hacer las compras?

El comercio electrónico dejó de ser una actividad ocasional para una parte importante de los consumidores argentinos. Según CACE, durante los primeros seis meses de 2026 se registraron 181,5 millones de órdenes de compra, un 21% más que en el mismo período del año anterior. En total se comercializaron 248 millones de artículos, con un crecimiento interanual del 22%.

Dentro de ese movimiento, alimentos y bebidas quedaron primeros tanto en facturación como en cantidad de unidades vendidas. Es un dato relevante porque se trata de productos vinculados con el consumo cotidiano y no solamente de compras excepcionales.

El cambio también se relaciona con la frecuencia. El Estudio Anual 2025 de CACE registró 25,1 millones de compradores online en Argentina y señaló que el 60% de los encuestados realiza compras por internet al menos una vez al mes.

El celular encaja naturalmente en esa transformación. Si falta un producto determinado, el consumidor puede buscarlo, comparar las opciones disponibles, consultar el precio y completar la operación sin tener que trasladarse hasta un local.

Hay, además, un dato que permite dimensionar cuánto se desplazó el comercio electrónico hacia los teléfonos: durante el Hot Sale 2026, el 93,4% de las compras se realizó desde dispositivos móviles, frente al 6,6% desde computadoras de escritorio.

Ese porcentaje corresponde específicamente al Hot Sale y no significa que el 93,4% de las compras de supermercado se hagan desde un celular. Sí muestra el peso que tiene el teléfono como dispositivo para realizar compras digitales en Argentina.

¿Por qué los alimentos se están comprando cada vez más por internet?

Una de las razones más sencillas es el tiempo.

Ir al supermercado implica trasladarse, recorrer los pasillos, buscar cada producto, esperar para pagar y transportar la compra. La modalidad online permite resolver buena parte de esos pasos desde casa y elegir después entre distintas formas de entrega.

En el primer semestre de 2026, el envío a domicilio representó el 60% de las modalidades de entrega del comercio electrónico argentino, mientras que el retiro en el punto de venta alcanzó el 31%.

La comodidad no es el único factor. Comprar desde una pantalla también permite comparar distintas alternativas y consultar promociones antes de tomar una decisión.

Para un producto que el consumidor ya conoce, la diferencia puede ser considerable. Si alguien necesita volver a comprar la misma yerba, aceite, detergente o producto de higiene que utiliza habitualmente, no necesariamente necesita recorrer una góndola para decidir.

La compra puede parecerse más a reponer algo que se terminó que a salir de compras.

Hay otra transformación importante: internet tampoco funciona solamente como un reemplazo del comercio físico.

El Estudio Anual 2025 de CACE mostró que el 85% de los consumidores encuestados buscó información online antes de concretar una compra en una tienda física. La búsqueda se realizó principalmente mediante buscadores y marketplaces.

Eso significa que una compra puede comenzar en el teléfono y terminar en un supermercado, o empezar en una góndola y continuar después desde una aplicación o una página web.

¿Qué productos se prestan más para este tipo de compra?

No todas las compras de supermercado plantean la misma dificultad.

Los productos envasados que el consumidor ya conoce son especialmente sencillos de buscar por internet porque pueden identificarse por marca, presentación o categoría. En cambio, elegir determinados productos frescos puede involucrar otros criterios, como el aspecto, el tamaño o la posibilidad de seleccionarlos personalmente.

Por eso, el crecimiento del canal digital no significa que todas las categorías vayan a trasladarse al mismo ritmo.

La propia evolución del comercio electrónico muestra que alimentos, bebidas y artículos de limpieza ya tienen un peso importante dentro de las compras online. En el Estudio Anual 2025 de CACE, esa categoría ocupó el segundo lugar por facturación, solamente detrás de Pasajes y Turismo.

La situación también ayuda a entender por qué el supermercado digital puede resultar especialmente práctico para las compras repetitivas.

Si una persona ya sabe qué necesita, la pantalla puede funcionar como una lista de reposición: buscar, seleccionar, pagar y esperar la entrega.

La experiencia es diferente cuando el consumidor todavía no sabe qué producto quiere. En esos casos, comparar marcas, tamaños, precios y características puede demandar más tiempo, tanto online como presencialmente.

¿El supermercado físico está siendo reemplazado?

Los datos citados no permiten afirmar que el supermercado tradicional esté desapareciendo.

Lo que sí muestran es una convivencia cada vez más estrecha entre los canales físicos y digitales. La búsqueda online antes de una compra presencial es una de las señales más claras de ese comportamiento: según CACE, el 85% de los consumidores encuestados declaró haber buscado información en internet antes de comprar en una tienda física.

La relación también funciona en sentido contrario. Una persona puede ver un producto en una góndola, recordar después que necesita comprarlo nuevamente y resolver el pedido desde el teléfono.

La compra deja de estar atada a un único lugar.

También hay situaciones en las que la visita física conserva ventajas: elegir personalmente determinados alimentos frescos, resolver una compra urgente o aprovechar el paso por un comercio para llevar varios productos de una sola vez.

El cambio, entonces, no consiste necesariamente en elegir entre supermercado físico o supermercado digital. Para muchos consumidores, los dos canales forman parte de una misma experiencia de compra.

La dimensión del fenómeno se observa en otro dato de CACE: durante 2025 se incorporaron 1.338.952 nuevos compradores al comercio electrónico argentino, hasta alcanzar un total de 25,1 millones de compradores online. Además, seis de cada diez encuestados declararon comprar por internet al menos una vez al mes.

Por eso, el cambio más profundo no es que haya aparecido un supermercado dentro del teléfono. Es que el celular pasó a formar parte del recorrido habitual que puede hacer una persona antes, durante o después de una compra.

Una compra que antes empezaba al entrar por la puerta de un supermercado ahora puede comenzar con una búsqueda desde el teléfono, continuar con una comparación de precios y terminar con una entrega en la puerta de casa.

El supermercado sigue estando ahí. Lo que cambió es el lugar desde el que puede empezar la compra.

Fuentes consultadas

Scroll al inicio