Crecieron lejos del ruido mediático y hoy llaman la atención por su parecido, su personalidad y el camino que cada uno empieza a elegir.

Franco y Bruno Listorti ya no son aquellos chicos que aparecían en alguna foto familiar aislada. Hoy tienen 16 y 11 años, y aunque su vida transcurre lejos de la exposición, el paso del tiempo empieza a notarse. En sus gestos, en sus intereses y en la forma en la que cada uno construye su propio lugar, siempre bajo una premisa clara: perfil bajo y cuidado familiar.
El mayor, Franco, acaba de cumplir 16 años y atraviesa una etapa bisagra. No solo por la edad, sino por todo lo que vino junto. Su cumpleaños coincidió con su confirmación religiosa y con un nuevo aniversario de casamiento de sus padres, una seguidilla de momentos que marcaron a la familia. Fue su mamá, Mónica González, quien decidió compartirlo en redes con una frase simple y cargada de orgullo por lo construido.

Quienes siguen a José María Listorti desde hace años no tardaron en notar algo evidente: Franco es cada vez más parecido a su papá. No se trata solo de rasgos físicos. Hay miradas, posturas y una forma de expresarse que recuerdan inevitablemente al humorista. Aun así, el adolescente nunca mostró públicamente intenciones de dedicarse al espectáculo. Su vida transcurre lejos de las cámaras, con un carisma que aparece sin buscarlo.


Bruno, en cambio, empieza a asomar por otro camino. Con apenas 11 años, ya manifestó interés por la actuación y participó en algunas actividades teatrales. Tiene soltura, se muestra cómodo frente a cámara y disfruta del escenario, aunque siempre desde un lugar contenido. Nada de exposición desmedida ni decisiones apresuradas.
En ese punto, Listorti fue coherente a lo largo del tiempo. Comparte momentos familiares, celebraciones y escenas cotidianas, pero evita convertir a sus hijos en figuras públicas. Los deja crecer, probar y decidir, sin empujarlos ni esconderlos.

Lejos del personaje televisivo, Franco y Bruno crecen en un entorno cuidado, donde la fama quedó en segundo plano. Y eso, para Listorti, parece ser el logro más importante.








