El orden del shampoo y el acondicionador que pocos respetan para cuidar el pelo

El método que cambia las reglas en la ducha y explica por qué, en algunos casos, los productos tradicionales no dan el resultado esperado.

El orden del shampoo y el acondicionador que pocos respetan para cuidar el pelo

Seguro te pasa casi en automático: entrás a la ducha, te mojás la cabeza, te ponés el shampoo para limpiar, te enjuagás y terminás con el acondicionador. Es la rutina que aprendimos todos desde chicos. Pero si notás que el pelo se te ensucia rápido, que queda pesado o pierde volumen a las pocas horas de lavarlo, el problema quizás no sea la marca del shampoo o del acondicionador que usás, sino el orden en el que los aplicás.

Algunos estilistas internacionales, entre ellos Sam McKnight, popularizaron una alternativa conocida como reverse washing o lavado invertido. La propuesta consiste en aplicar primero el acondicionador y después el shampoo, con el objetivo de reducir el peso que algunos productos pueden dejar sobre determinados tipos de cabello y conseguir una sensación de mayor liviandad.

Por qué ocurre el efecto pesado en el cabello

Para entender por qué cambiar el orden puede funcionar en ciertos casos, hay que mirar qué hace cada producto. El acondicionador está formulado con ingredientes hidratantes y agentes acondicionadores que suavizan la fibra capilar y ayudan a reducir el frizz. En algunas personas, especialmente si se utiliza una cantidad abundante o el enjuague no es suficiente, pueden quedar residuos que hagan que el cabello fino pierda volumen o se vea más pesado.

Esos restos suelen notarse más en las melenas delgadas o en quienes tienen raíces con tendencia a la grasitud. En esos casos, aplicar primero el acondicionador permite proteger medios y puntas antes del lavado, mientras que el shampoo ayuda a eliminar parte del exceso de producto que podría dejar el cabello con menos movimiento.

Cómo aplicar primero el acondicionador y después el shampoo paso a paso

El reverse washing no requiere comprar productos nuevos, sino modificar el orden habitual de la rutina.

Primero, humedecé bien el cabello y aplicá el acondicionador únicamente de medios a puntas. Dejalo actuar entre dos y tres minutos para que sus ingredientes hagan efecto.

Luego, enjuagá ligeramente y aplicá el shampoo sobre el cuero cabelludo, masajeando con la yema de los dedos. Al enjuagar, la espuma se desliza hacia el resto del cabello y termina de retirar el exceso de acondicionador sin eliminar por completo la hidratación de las puntas.

En personas con cabello fino o con raíces grasas, este método puede ayudar a que el pelo se sienta más liviano, conserve mejor el volumen y permanezca limpio por más tiempo.

Quiénes pueden aprovechar mejor esta técnica

No todos los tipos de cabello responden de la misma manera. El lavado invertido suele ofrecer mejores resultados en personas con pelo fino, lacio o mixto, es decir, con raíces grasas y puntas secas, ya que evita que el acondicionador aporte un peso excesivo.

En cambio, quienes tienen el cabello muy seco, grueso, muy dañado o con rulos cerrados suelen beneficiarse más del método tradicional, ya que aplicar el acondicionador al final ayuda a mantener la hidratación y facilita el desenredado.

¿Vale la pena cambiar el orden del shampoo y el acondicionador?

Aunque el orden tradicional sigue siendo el más utilizado y recomendado para muchas personas, el reverse washing puede ser una alternativa interesante para quienes sienten que el pelo pierde volumen rápidamente o se engrasa con facilidad.

Como ocurre con la mayoría de las rutinas de cuidado capilar, no existe un único método que funcione para todos. El mejor resultado dependerá del tipo de cabello, de los productos utilizados y de las necesidades de cada persona. Si tenés el cabello fino o con tendencia a la grasitud, cambiar el orden del shampoo y el acondicionador puede ser una prueba sencilla para descubrir qué rutina se adapta mejor a tu pelo.

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