Después de semanas de silencio, el chef mostró cómo atraviesa su recuperación lejos de Buenos Aires, con el cuerpo en movimiento y un mensaje claro: frenar fue inevitable.

El video dura pocos segundos, pero alcanza para entender todo. Christian Petersen aparece de espaldas, concentrado, haciendo ejercicios suaves en medio del campo. El cuerpo todavía rígido, los movimientos medidos. No hay música épica ni frases grandilocuentes. Solo una escena honesta que habla por sí sola.
A poco más de un mes de haber colapsado durante una excursión al volcán Lanín, el cocinero decidió mostrar sin filtros cómo es su recuperación. El episodio, ocurrido el 12 de diciembre, había generado preocupación real: una descompensación repentina, internación de urgencia y varios días de incertidumbre que sacudieron tanto al ambiente gastronómico como a sus seguidores.
El alta médica llegó el 6 de enero, pero con una advertencia implícita. Petersen lo entendió rápido y tomó una decisión clave: bajar el ritmo. Se alejó del ruido porteño y se refugió en San Pedro, donde el campo pasó a ser parte activa del proceso.
Un cuerpo que vuelve de a poco
Desde ese momento, sus redes empezaron a mostrar otra postal. Caminatas cortas, ejercicios controlados, silencios largos. No hay pose ni construcción estética: hay tiempo, pausa y una rutina pensada para volver a confiar en el propio cuerpo. En una de las imágenes, el mensaje es directo y sin vueltas: “Recuperando día a día”.
En ese mismo registro también aparece Sofía Zelaschi, su esposa, entrenando cerca. Después de varios días sin mostrarse juntos —lo que había alimentado rumores—, el propio Petersen despejó cualquier duda con naturalidad. Sin explicaciones largas, sin aclaraciones forzadas. Solo presencia.
La escena final deja una sensación clara. No es un regreso triunfal ni una promesa de vuelta inmediata. Es otra cosa: la aceptación de un límite que apareció de golpe y obligó a repensar todo. A veces, frenar no es una elección. Es lo único posible.








