Christian Petersen y el dolor silencioso que arrastraba antes de su internación

Mientras su salud mantiene en vilo al ambiente, salió a la luz un trasfondo íntimo que lo venía golpeando desde hacía meses.

La noticia sacudió al mundo del espectáculo y la gastronomía. Christian Petersen permanece internado en terapia intensiva desde el 12 de diciembre, cuando se descompensó durante una excursión al Volcán Lanín. Desde ese momento, cada parte médico y cada novedad se sigue con una mezcla de preocupación y cautela.

En las horas posteriores al episodio, el chef fue trasladado al Hospital Alemán, donde continúa su tratamiento. La información oficial fue escueta, y eso abrió espacio a versiones cruzadas entre lo que comunicó la familia y el informe de los guías de montaña. Pero, en medio de ese escenario, apareció un dato que cambió el eje de la mirada.

Según reveló Fernanda Iglesias en una charla con María Julia Oliván para el streaming de Border Periodismo, Petersen atravesaba un momento anímico muy difícil desde hacía meses. El motivo fue la muerte de su amigo y socio Germán Torres, ocurrida en septiembre, tras una enfermedad que avanzó rápidamente.

Iglesias contó que esa pérdida lo había dejado “muy triste” y que, pese a estar viviendo situaciones felices en lo personal, el golpe emocional no terminaba de acomodarse. Torres tenía apenas 40 años y era una figura muy respetada dentro del rubro, alguien con quien Petersen compartía trabajo cotidiano y una relación de amistad profunda.

Un duelo que se hizo notar

Con el correr de los meses, ese duelo empezó a marcar cambios visibles. Petersen viajaba seguido al sur y hablaba de la idea de cambiar de vida, con estadías frecuentes en San Martín de los Andes, donde vive parte de su familia. “Era una situación triste la que estaba pasando”, resumió la periodista, al describir ese proceso silencioso.

Oliván, que conocía a Torres, aportó un retrato íntimo de ese vínculo: desayunos compartidos, jornadas de trabajo codo a codo y una cercanía que iba mucho más allá de lo laboral. Un lazo cotidiano que, al romperse, dejó un vacío difícil de procesar.

Hoy, mientras la atención sigue puesta en su evolución médica, ese costado humano ayuda a entender mejor el momento que atravesaba Christian Petersen. Un dolor callado, profundo, que convivía con su rutina y que recién ahora empieza a asomar en el relato público.

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