El nombre de Charly García ocupó el centro de la escena durante toda la mañana, pero faltaba lo principal. El músico estaba internado en el Instituto Argentino del Diagnóstico y Tratamiento y, afuera, el silencio sobre su salud alimentaba toda clase de versiones.

La tranquilidad llegó recién cuando Ángel de Brito tomó la palabra en LAM. El conductor oficializó la situación y despejó las dudas que rodeaban el ingreso del artista al sanatorio, marcando un límite claro entre las especulaciones y la realidad médica.
La intervención no fue una urgencia ni una corrida de emergencia en medio de la noche. Se trató de una cirugía que ya estaba programada y coordinada por su equipo médico, lo que permitió manejar los tiempos con otra previsión.
LA INTERVENCIÓN Y EL POSTOPERATORIO
Dentro del quirófano, a Charly García le practicaron una nefrectomía parcial, una operación que consiste en la extirpación de una parte de un riñón. El entorno mantuvo el hermetismo absoluto hasta que el equipo médico terminó su trabajo.
Una vez finalizada la operación, su mánager se comunicó directamente con la producción del ciclo. La frase que enviaron fue contundente para frenar la incertidumbre: «Salió todo bien», aseguraron desde su círculo íntimo.
Más allá del éxito de la intervención, hay un detalle en su recuperación que sigue de cerca el protocolo: el músico atraviesa un proceso de diálisis. Es el método que eligieron los especialistas del IADT para estabilizar su organismo y ayudar al funcionamiento de sus órganos.
La buena noticia es que no necesitó ir a terapia intensiva. Tras salir del quirófano, lo trasladaron directamente a una habitación común donde los profesionales monitorean su evolución minuto a minuto.





