La diva buscó una solución definitiva a sus problemas de salud lejos de casa, pero la realidad terminó siendo distinta a lo que esperaba. Ahora, el panorama cambió por completo.

Susana Giménez está atravesando días de mucha incertidumbre. La conductora, que hace poco regresó de un largo viaje por Europa, no está encontrando la tranquilidad que fue a buscar durante su estadía en el exterior. Lo que debía ser un respiro necesario terminó dejando un sabor amargo en su círculo más cercano.
El viaje al viejo continente no fue solo para descansar. Hubo un plan concreto detrás de esas semanas instalada en Madrid. La diva arrastraba dolores crónicos desde hacía tiempo y decidió apostar todo a un método de última generación. Tenía la expectativa de dejar atrás un malestar que la venía limitando, pero las cosas no salieron como estaban previstas.
UNA APUESTA QUE NO RESULTÓ
Se había hablado mucho de la especialización de los médicos españoles. Susana tenía toda su fe puesta en esa técnica innovadora para tratar sus vértebras y también la rodilla, dos puntos que le vienen dando pelea. Se rodeó de especialistas de renombre, confió en la tecnología de punta y esperó resultados que le permitieran retomar su rutina con normalidad. Sin embargo, al volver al país, las noticias no son las que ella quería.
El dolor, lejos de desaparecer, se mantuvo. Y lo que es más complicado: la situación derivó en una necesidad médica que la diva no tenía en los planes. Ahora, Susana Giménez no tiene más opción que ingresar a un quirófano en Buenos Aires para solucionar de raíz lo que el tratamiento europeo no pudo resolver.
Es un momento de preocupación para su entorno. La intervención es el paso obligado para dejar atrás estos meses de malestar y finalmente recuperar su salud.





