Por qué las alergias aumentan con el cambio de estación y qué lo explica

Cuando llega una nueva estación, algunas personas empiezan a estornudar, tienen la nariz tapada o sienten picazón y lagrimeo en los ojos. No es que el cambio de temperatura provoque una alergia de manera automática: lo que cambia es el ambiente y, con él, la exposición a pólenes y otros factores capaces de desencadenar síntomas.

Por qué las alergias aumentan con el cambio de estación y qué lo explica

Es habitual atribuir los estornudos o la congestión repetida al cambio brusco de temperatura. Sin embargo, la explicación científica apunta a otro factor: el problema no es el clima en sí, sino las sustancias que comienzan a circular en el aire con el cambio de estación.

En determinados períodos del año aumenta la presencia de pólenes de distintas plantas y también pueden modificarse las condiciones que favorecen su dispersión. Para una persona que está sensibilizada frente a alguno de esos alérgenos, una mayor exposición puede traducirse en estornudos, secreción o congestión nasal, picazón y lagrimeo.

Por eso, aunque los síntomas aparezcan justo cuando llega el frío, el calor o la primavera, no necesariamente significa que la temperatura sea la causa directa.

¿Qué cambia en el aire cuando llega una nueva estación?

Las plantas no liberan polen todas al mismo tiempo. El momento y la cantidad dependen, entre otros factores, de la especie y de las condiciones ambientales. Algunos pólenes pueden permanecer en el aire y llegar a las vías respiratorias, donde desencadenan síntomas en las personas sensibilizadas.

La Asociación Argentina de Alergia e Inmunología (AAAAI) explica que la rinitis alérgica estacional suele estar relacionada con pólenes y esporas de moho presentes en el ambiente. Los pólenes transportados por el viento son especialmente relevantes porque pueden dispersarse con facilidad.

Esto ayuda a entender por qué una persona puede sentirse perfectamente durante una parte del año y empezar a presentar molestias cuando aparece determinado tipo de polen.

Además, no todas las alergias son necesariamente estacionales. Algunos alérgenos presentes dentro de los hogares, como los ácaros o los mohos, pueden provocar síntomas durante todo el año. En estos casos, el cambio de estación puede coincidir con un empeoramiento, pero no es necesariamente el origen del problema.

En Argentina, el Ministerio de Salud de la Nación señala que las alergias son respuestas alteradas del sistema inmunitario frente a sustancias que normalmente no deberían provocar una reacción de este tipo, entre ellas el polvo, los pólenes y los mohos.

El clima también puede modificar la exposición

La relación entre clima y alergias existe, pero es más compleja que decir que el frío o el calor las provocan.

Las condiciones meteorológicas pueden favorecer o dificultar la presencia y dispersión de partículas en el aire. Por ejemplo, el viento puede transportar el polen a mayores distancias, mientras que determinadas condiciones de humedad y precipitaciones pueden modificar temporalmente su concentración ambiental.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) también advierte que los cambios asociados al clima pueden modificar las temporadas de polen. El aumento de las temperaturas y del dióxido de carbono puede contribuir a que algunas plantas produzcan más polen o a que determinadas temporadas duren más.

Esto significa que el termómetro no alcanza para explicar por qué aparecen los síntomas. Lo importante es observar qué alérgenos están presentes, cómo se dispersan y cuánto contacto tiene cada persona con ellos.

También existen síntomas nasales que no son provocados por una alergia. La AAAAI sobre rinitis alérgica y no alérgica señala que los cambios de temperatura y humedad, entre otros irritantes, pueden generar molestias nasales sin que exista una reacción alérgica.

¿Por qué algunas personas reaccionan y otras no?

La diferencia está en la respuesta del organismo.

Una persona alérgica puede estar sensibilizada frente a determinados alérgenos. Cuando vuelve a entrar en contacto con ellos, el sistema inmunitario puede reconocerlos y desencadenar una respuesta que provoca inflamación y síntomas.

Entre las manifestaciones más habituales aparecen los estornudos, la secreción nasal, la congestión, la picazón y el lagrimeo. Dependiendo del tipo de alergia y de la persona, también pueden presentarse síntomas respiratorios.

El Ministerio de Salud de la Nación incluye a los alérgenos ambientales, como el polvo y el polen, entre los factores que pueden desencadenar síntomas de asma en personas susceptibles.

Por eso, dos personas expuestas al mismo ambiente pueden tener respuestas completamente diferentes. Una puede no notar ningún cambio mientras otra comienza a estornudar apenas aumenta la presencia de determinado polen.

La intensidad de los síntomas también puede variar según el nivel de exposición y las características individuales.

¿Cómo distinguir una alergia de un resfrío?

El momento del año puede generar confusión porque una alergia y un resfrío comparten algunos síntomas, especialmente la congestión y la secreción nasal.

Hay algunas diferencias que pueden orientar:

AlergiaResfrío
Suele relacionarse con la exposición a un alérgenoEstá causado por una infección viral
Son frecuentes los estornudos repetidosPuede haber estornudos, pero no siempre predominan
La picazón en nariz y ojos es habitualLa picazón suele ser menos característica
Puede repetirse durante una determinada época o ante una exposición concretaGeneralmente evoluciona durante varios días y luego desaparece
Puede mantenerse mientras exista exposición al desencadenanteSuele tener una duración limitada

Estas características no permiten realizar por sí solas un diagnóstico. Cuando los síntomas son frecuentes, intensos, persistentes o afectan la respiración, es conveniente consultar con un profesional de la salud.

El cambio de estación no es la alergia

Que los síntomas aparezcan todos los años aproximadamente en la misma época no significa que la estación sea la causa directa.

Lo que cambia es el escenario ambiental: aparecen o aumentan determinados pólenes, se modifican las condiciones de dispersión y una persona sensibilizada puede quedar más expuesta al alérgeno que desencadena su reacción.

Por eso, entender qué circula en el ambiente permite explicar mejor el fenómeno que atribuirlo simplemente al frío, al calor o a un cambio brusco de temperatura.

Fuentes consultadas

Scroll al inicio