Una imagen reciente volvió a poner el foco sobre el presente del actor mientras cumple su pena lejos de la Argentina.

La imagen apareció sin anuncio previo y, aun así, bastó para volver a incomodar. A un año de que la Justicia brasileña condenara a Juan Darthés a seis años de prisión por abuso sexual contra Thelma Fardin, una foto tomada en Brasil lo devolvió al centro de la escena pública. No hubo declaraciones ni gestos grandilocuentes. Solo una postal que expuso, de golpe, una etapa poco conocida de su vida actual.
La fotografía comenzó a circular en las últimas horas y llamó la atención por el contraste. Lejos de los sets, de los flashes y de la exposición que marcó su carrera durante décadas, se lo ve en un contexto cotidiano, casi anónimo. Ese detalle, justamente, fue el que más ruido generó: la sensación de estar mirando a alguien que intenta pasar desapercibido, aun cuando su nombre sigue cargando un peso social imposible de esquivar.
Actualmente, Juan Darthés cumple su condena bajo un régimen semiabierto, una modalidad prevista por el sistema judicial brasileño para personas sin antecedentes penales. Este régimen permite trabajar o estudiar durante el día, siempre bajo estrictos controles, y regresar a la cárcel por la noche. Las salidas están monitoreadas con tobillera electrónica y dependen del cumplimiento de normas precisas.
Desde que se conoció la sentencia, el hermetismo fue casi total. Se supo poco sobre su rutina, hasta que en el programa Infama aportaron algunos datos que ayudaron a contextualizar esta reaparición. Según explicó el periodista Oliver Quiroz, el actor habría estado estudiando en Brasil junto a su esposa y habría completado una formación terciaria, aunque sin que trascendieran detalles sobre la carrera elegida.
Otro aspecto que sorprendió fue el cambio personal que habría atravesado en este tiempo. En el mismo ciclo televisivo señalaron que Darthés se habría acercado a la religión evangélica y estaría asistiendo a una iglesia, un giro que, según comentaron, también se refleja en su forma de vida actual.
Cada imagen suya vuelve a generar debate. No solo por quién es, sino por lo que representa el fallo judicial que lo condenó, considerado un precedente clave tras la denuncia de Thelma Fardin. Mientras cumple el primero de sus seis años de prisión en Brasil, su presente sigue despertando tensión, miradas cruzadas y una pregunta que permanece abierta: cómo se transita una condena cuando el pasado sigue tan presente.









