Murió Marita Monteleone, la voz detrás del teléfono que conocían todos los argentinos y el fuerte conflicto que la alejó de su casa de Caballito

La histórica locutora de Entel y Telefónica falleció a los 68 años tras una internación en terapia intensiva. Detrás del paisaje sonoro que marcó a generaciones, sus últimos meses estuvieron atravesados por una disputa en la Justicia que expuso una dolorosa realidad familiar.

Murió Marita Monteleone, la voz detrás del teléfono que conocían todos los argentinos y el fuerte conflicto que la alejó de su casa de Caballito

La radiofonía y la comunicación argentina perdieron a una de sus figuras más entrañables. Marita Monteleone murió a los 68 años después de permanecer internada en terapia intensiva, una noticia que confirmaron en Radio Mitre al anunciar que sus restos serán velados en Casa Marchitto, sobre la avenida Corrientes.

Millones de personas en todo el país escucharon su tono cálido y preciso durante décadas sin cruzarla nunca en la calle. Su carrera en los medios fue sólida e intachable, pero un trabajo puntual a fines de los años 80 cambió su vida para siempre y la transformó en una celebridad inesperada.

Su voz quedó grabada en la memoria colectiva a través de los mensajes telefónicos más reconocidos del país. Ella era quien pronunciaba frases cotidianas como “el número solicitado no corresponde a un abonado en servicio” o “la característica marcada se encuentra temporalmente congestionada”. Sin embargo, el contraste entre esa enorme popularidad y la realidad de sus últimos tiempos abrió una grieta profunda.

El furor absoluto en la playa

El impacto de su trabajo era tan masivo que superaba los límites de los estudios de grabación. La propia locutora solía contar con humor las situaciones insólitas que vivía cuando la gente lograba reconocerla solo por el habla.

En una oportunidad, mientras descansaba en una playa de Chapadmalal, decenas de personas se acercaron al identificarla. En pleno verano, le pidieron fotos, autógrafos y hasta grabaciones personalizadas para los contestadores de sus celulares.

Paralelamente a la locución y a su tarea en las empresas privatizadas, la profesional cultivaba una faceta artística como cantante de tangos. Quienes compartieron proyectos con ella siempre destacaron su simpatía y cercanía, pero esa calidez pública chocó de frente con un escenario judicial complejo en el cierre de su vida.

Una disputa judicial inesperada

Detrás del reconocimiento de sus colegas y oyentes, los últimos años de la cantante estuvieron marcados por serios problemas de salud y un duro conflicto familiar que terminó tomando estado público.

La locutora pasó varios meses internada en el Centro Gallego de Buenos Aires. Lejos de ser una internación médica tradicional, la situación estuvo ligada directamente a una causa judicial por la administración de sus bienes y la determinación de su capacidad legal para tomar decisiones por sí misma.

La situación generó una enorme angustia en la profesional, quien a fines del año pasado decidió romper el silencio de manera pública. Su deseo principal era abandonar el sanatorio y regresar al departamento del barrio de Caballito donde había construido gran parte de su historia.

La frase que repetía con firmeza

El proceso legal dejó expuestas las profundas diferencias que mantenía con su única hija, la periodista y locutora Malena de los Ríos. Esta disputa se transformó, sin dudas, en uno de los capítulos más dolorosos y complejos de sus últimos años de vida.

En ese contexto de extrema vulnerabilidad, aquejada por problemas en una rodilla que se le trababa y no la dejaba caminar con normalidad, la mujer que acompañó las comunicaciones de todo un país plantó una postura contundente.

“Yo a un geriátrico no voy a ir”, recalcó Marita Monteleone públicamente en más de una ocasión, aferrándose a su autonomía mientras el conflicto familiar sumaba tensión. Hoy, tras confirmarse su fallecimiento, las disputas judiciales abren paso al silencio, pero el legado de la locutora permanece intacto cada vez que una línea telefónica recuerde sus frases históricas.

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