Un llamado de madrugada cambió todo para la madre de Agostina mientras los peritos volvían a meterse en la casa de Claudio Barrelier

Una comunicación urgente a primera hora obligó a la familia a salir corriendo hacia la Jefatura de Policía de Córdoba junto al abogado Carlos Nayi, en paralelo a un sorpresivo despliegue con orden judicial en el barrio Cofico.

Un llamado de madrugada cambió todo para la madre de Agostina mientras los peritos volvían a meterse en la casa de Claudio Barrelier

Un llamado en plena madrugada sacudió la tranquilidad en Córdoba y obligó a la familia de Agostina a romper la inercia de la búsqueda. La madre de la joven desaparecida tuvo que salir de urgencia hacia la Jefatura de Policía de Córdoba, acompañada de inmediato por su abogado, el doctor Carlos Nayi. Los movimientos en tiempo real confirmaron que la investigación entró en una etapa de máxima tensión, mientras los investigadores manejaban datos bajo estricto hermetismo.

La situación se tornó crítica cuando el equipo periodístico de Arriba Argentinos logró interceptar brevemente a la mujer antes de su partida. Visiblemente nerviosa, la madre de la joven dejó una frase corta que expuso la urgencia del momento: “Tenemos novedades, pero no sabemos todavía. Estén atentos. Me tengo que ir ya”. La indicación de las autoridades de mantener el silencio sumó una fuerte carga de incertidumbre a las primeras horas del día.

Por qué volvieron a ese lugar

Mientras la madre de la joven avanzaba hacia la Jefatura con su abogado, un operativo simultáneo sorprendió a los vecinos del barrio Cofico. Una comitiva policial irrumpió con una orden de allanamiento formal en la vivienda de la avenida del Campillo, el domicilio de Claudio Barrelier, el único detenido en la causa.

La decisión judicial llamó la atención de los propios cronistas en el lugar, dado que días atrás ya se había realizado un procedimiento exhaustivo en esa misma propiedad. En aquella oportunidad, peritos, perros rastreadores, personal de la fiscalía y hasta el padre de Agostina revisaron cada rincón. Volver al mismo punto de partida dejó en claro que los investigadores consiguieron un dato nuevo y específico que no podían pasar por alto.

El rastro que dejó el teléfono

El verdadero motivo que obligó a la policía a meterse otra vez en la casa del sospechoso se sostuvo en el cruce de datos tecnológicos. El cuadro probatorio sumó un elemento contundente: el rastreo de la antena de telefonía más cercana confirmó que el celular de Agostina estuvo activo al menos tres horas en la zona de esa vivienda antes de apagarse por completo.

A este rastro digital se sumó un registro visual que terminó de cerrar el círculo para la Justicia. Una cámara de seguridad de la zona captó imágenes de una persona en las inmediaciones de ese domicilio, y los investigadores vincularon de manera directa esas secuencias con los movimientos del caso. Con la certeza de que el recorrido de la joven pasó de forma inevitable por ese inmueble, los peritos regresaron enfocados en encontrar los rastros que no fueron hallados en el primer control.

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