La clínica trucha de González Catán seguía abierta tras los allanamientos y un móvil de TN terminó de la peor manera

La denuncia en vivo del hijo de un hombre fallecido destapó la impunidad de un centro médico clandestino que continuaba funcionando pese a la intervención judicial.

La clínica trucha de González Catán seguía abierta tras los allanamientos y un móvil de TN terminó de la peor manera

El dolor por la pérdida de un padre se transformó en un escándalo nacional en vivo. Damián, hijo de Luis —un hombre que falleció el pasado 4 de enero tras recibir una falsa atención médica—, llegó a la puerta del establecimiento con una carpeta llena de estudios para exigir respuestas. Lo que empezó como un descargo desesperado frente a las cámaras de televisión en un móvil en directo, derivó en una agresión violenta cuando un grupo de personas salió desde el interior del lugar.

La situación se descontroló por completo en pleno directo. Mientras el joven cuestionaba la desatención que sufrió su padre antes de morir, la tensión escaló hasta que las puertas del establecimiento se abrieron, desatando un escenario que nadie en el piso del canal esperaba registrar a esa hora del día.

Un ataque feroz frente a las cámaras

El reclamo del joven apuntaba directamente a la impunidad del centro médico Argentina Salud, ubicado en González Catán. Según su testimonio, su padre ingresó por un dolor tras jugar al pádel, recibió un analgésico y falleció quince minutos después de regresar a su casa. La indignación de la familia creció al ver que el lugar, presuntamente allanado el día anterior, mantenía la atención al público con total normalidad.

“Tengo los estudios, tengo todo. Pido justicia por mi viejo, ¿cómo puede ser que esto siga abierto?”, cuestionaba Damián notablemente alterado ante el micrófono. Fue en ese instante de máxima tensión cuando intentó avanzar hacia la entrada y una patota salió directamente a atacarlo de forma violenta, generando una pelea a golpes de puño que interrumpió la transmisión.

El conflicto dejó expuesta una trama mucho más oscura que la simple negligencia médica. Mientras los testigos intentaban separar a los involucrados, la madre del joven agredido sufrió un desmayo en la vereda por el impacto de la situación y debió ser asistida por una ambulancia de urgencia debido al cuadro de salud que atraviesa de forma particular.

Diagnósticos ocultos y médicos que no eran tales

Tras recuperarse de la agresión física, el propio damnificado reveló un dato clave que le habían comunicado fuentes médicas de forma posterior al deceso: el electrocardiograma que le habían realizado a su padre había salido mal y el paciente debió ser derivado de urgencia de inmediato, algo que nunca ocurrió en el centro clandestino.

“Son piratas del asfalto, ninguno es médico”, lanzó la víctima de la agresión después de la pelea. El avance de la investigación judicial, a cargo del juez Rubén Ochipinti y el fiscal Fernando Garate, confirmó la peor sospecha sobre la banda que manejaba el lugar desde hacía cinco años.

La organización utilizaba nombres y matrículas robadas de profesionales reales. La causa penal avanzó gracias a la denuncia de la doctora Robina Neira, quien descubrió que su sello profesional figuraba en certificados médicos emitidos por esta red clandestina sin su autorización.

Una clínica manejada por delincuentes pesados

El caso penal tomó un giro aún más complejo al revisarse el perfil de los sospechosos vinculados a la clínica. El operativo judicial incluyó 13 allanamientos simultáneos en diversos centros y farmacias truchas, dejando en evidencia el nivel de desprotección al que estaban expuestos los pacientes de la zona.

Los investigadores confirmaron que dos de los seis detenidos principales tienen antecedentes penales graves. Uno de ellos, imputado ahora por asociación ilícita y ejercicio ilegal de la medicina, cuenta con condenas previas por homicidio y robos a camiones en la ruta, habiendo recuperado la libertad hace menos de cinco años.

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