Tomás Pergolini y lo que no llegó a hacer por Beatriz: “Me quedó una deuda pendiente”

El hijo mayor de Mario Pergolini abrió su corazón en Vorterix tras la muerte de su abuela. Entre la emoción y el recuerdo de una mujer con una fortaleza inusual, confesó el único reproche que se hace hoy.

Tomás Pergolini y lo que no llegó a hacer por Beatriz: "Me quedó una deuda pendiente"

Tomás Pergolini interrumpió la dinámica habitual de su programa en Vorterix para compartir un momento de vulnerabilidad absoluta. El conductor de Esto no sucedió decidió abrir su corazón tras la pérdida de su abuela Beatriz, pero no lo hizo desde el lugar común del luto, sino revelando una faceta de la mujer que pocos conocían.

Entre recuerdos que oscilaban entre la risa y la emoción, el hijo mayor de Mario Pergolini describió a una mujer de una entereza inusual, capaz de enfrentar el tramo final de su vida con una frontalidad que descolocaba a su propio entorno. Sin embargo, en medio del homenaje, apareció un detalle que Tomás no pudo pasar por alto y que cambió el tono de su relato.

UNA FORTALEZA QUE INCOMODA

Lejos de la imagen frágil que suele asociarse a la ancianidad, Tomás recordó a Beatriz como una señora que “no le temía a nada”. Lo que más impactó fue la crudeza con la que la mujer se refería a su propia longevidad. “Ella ya cansada, decía: ‘la put* madre, ¿por qué tengo que vivir tanto?'”, relató el conductor, dejando al descubierto la compleja psicología de una mujer que, pese al agotamiento, salía entera de cada situación.

Esa misma frontalidad la llevaba al terreno de los afectos, donde no filtraba sus preferencias. Beatriz no tenía problemas en declarar, delante de todos sus nietos, que Tomás era su favorito. “Era una barbaridad”, reconoció él entre sonrisas, destacando que ese amor incondicional y “descarado” fue lo que siempre lo mantuvo unido a ella de una manera especial.

EL PESO DE LA DEUDA

A medida que avanzaba el programa, el aire se volvió más denso cuando Tomás se animó a confesar lo que hoy siente como una carga personal. A pesar de haber compartido años de complicidad y de estar presente hasta el último momento, hay algo que el joven siente que le faltó darle a su abuela.

“Me quedó una mini deuda pendiente”, soltó con la voz entrecortada, antes de revelar que, irónicamente, su nueva etapa profesional está ligada a ese vacío. Tomás comenzó hace poco la carrera de profesional gastronómico en el IAG, impulsado por una pasión que ella misma le sembró, pero el tiempo no fue suficiente para completar el círculo.

EL GESTO QUE NO LLEGÓ

El dato que terminó de conmover a la audiencia fue la confesión de que, pese a estar estudiando para ser chef, “nunca le cociné”. Este hecho caló hondo en el conductor, quien recordó con nostalgia los canelones y las papas fritas que marcaron su infancia y que fueron el motor de su vocación actual.

Para intentar aliviar esa culpa, un amigo le acercó una reflexión que hoy es su único consuelo: aunque ese plato nunca llegó a la mesa de Beatriz, ella vivirá para siempre en cada preparación que él realice, porque fue quien le dio las ganas de cocinar. Tomás Pergolini cerró el bloque con una frase que resume el sentimiento de muchos que atraviesan un duelo: “Siempre va a quedar algo por hacer, siempre vas a lamentar un poco no haber estado más”.

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