Marcela Kloosterboer y el dolor de despedir a quien cuidaba a sus hijos: “Me duele el corazón”

La actriz compartió la noticia de una pérdida que la dejó devastada. Un vínculo que nació en una situación límite y que, con los años, se convirtió en el pilar fundamental de su hogar y de la crianza de sus hijos.

Marcela Kloosterboer y el dolor de despedir a quien cuidaba a sus hijos: "Me duele el corazón"

A veces las despedidas más difíciles ocurren en silencio y sin previo aviso. Marcela Kloosterboer atraviesa hoy uno de esos momentos que te parten al medio, luego de confirmar la pérdida de un integrante fundamental de su día a día.

La noticia llegó a través de sus redes, donde la actriz decidió abrir las puertas de su intimidad para contar una historia que pocos conocían. No fue una despedida común; fue el cierre de un vínculo que nació de forma desesperada hace una década en plena Panamericana.

UN ENCUENTRO BAJO LA LLUVIA

Todo empezó durante un temporal, diez años atrás. Marcela vio a un ser asustado, corriendo entre los autos en medio de la autopista. Sin dudarlo, frenó y le abrió la puerta de su auto. Desde ese minuto, la conexión fue total.

Aquel rescate cambió la dinámica de su hogar para siempre. Sin embargo, con el paso del tiempo, la situación tomó un giro poco frecuente: la actriz empezó a compartir la tenencia con una vecina.

TENENCIA COMPARTIDA Y HÁBITOS EXTRAÑOS

Lo que llamó la atención de sus seguidores fue cómo se organizaba la vida de Perri, su perrita. El animal no vivía solo en una casa; iba y venía según su voluntad entre lo de Marcela y la casa de enfrente, donde también la recibían con hamburguesas a la parrilla.

Había algo casi místico en su comportamiento. Kloosterboer relató que, si se avecinaba una tormenta, la perra lo sabía diez minutos antes que cualquier humano. En ese momento, corría hacia la puerta y empezaba a rascar el piso buscando refugio.

LA ÚLTIMA CAMINATA SIN SABERLO

El dato que termina de quebrar el relato tiene que ver con lo que pasó apenas unas horas antes del final. Sin imaginar lo que vendría, la familia salió a caminar como lo hacía cada tarde.

“Fue una despedida sin saberlo”, confesó la actriz al recordar ese último paseo junto a sus hijos, Juana y Otto. Para ella, no se fue solo una mascota: se fue quien estuvo “siempre al lado” en cada etapa del crecimiento de sus chicos, cumpliendo un rol de cuidado y compañía que hoy deja un vacío imposible de llenar.

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