La furia de Maxi López por el estado de su piso en el Chateau Libertador y la prueba clave que usó su inquilina para defenderse

El ex futbolista inició un reclamo millonario por los destrozos en su departamento de lujo, pero una serie de chats y registros de seguridad podrían dar vuelta la historia en la Justicia.

La furia de Maxi López por el estado de su piso en el Chateau Libertador y la prueba clave que usó su inquilina para defenderse

Lo que iba a ser una vuelta tranquila a la Argentina para Maxi López terminó en una batalla legal impensada. El ex futbolista llegó al país a días de estrenar su serie vertical con Wanda Nara, pero se topó con un escenario devastador dentro de su propio patrimonio. Su departamento del piso 35 en el exclusivo Chateau Libertador, el mismo edificio donde vive su ex esposa, quedó en el centro de una disputa que involucra acusaciones cruzadas, sospechas impositivas y una suma de dinero que no para de crecer.

Todo se manejaba en un clima de absoluta cordialidad. Su madre, María Concepción Rojas, era la encargada de administrar la propiedad que estuvo alquilada durante tres años a una abogada platense. Los chats mostraban buena onda y una confianza ciega. Los inquilinos pagaban en mano: primero tres mil dólares mensuales y luego tres mil quinientos. Sin embargo, el aviso de que no renovarían el contrato en febrero desató una secuencia de sospechas que dinamitó la relación.

EL DESASTRE DETRÁS DE LA PUERTA

En una primera inspección visual realizada en diciembre junto a la inmobiliaria, la madre de Maxi López no vio nada fuera de lo común. Pero el verdadero problema apareció el 15 de febrero, cuando las llaves fueron entregadas y el departamento quedó completamente vacío.

La escena con la que se encontró el entorno del ex jugador fue descrita como calamitosa. La panelista Fernanda Iglesias detalló que el departamento presentaba un deterioro extremo: pisos rayados, anafes rotos, azulejos agujereados, electrodomésticos dañados y suciedad generalizada. Incluso la tela del tapizado del palier privado estaba despegada. La reacción de López al enterarse de la situación fue de una furia total.

LA JUGADA QUE SALIÓ AL REVÉS

Ante el panorama, Maxi López tomó una decisión drástica: retener los siete mil dólares del depósito de garantía y ordenar una reconstrucción a fondo del inmueble. Los arreglos se extendieron durante febrero, marzo y abril. Para mayo, la obra estaba terminada con un costo total que rozó los 90 mil dólares. Con el respaldo de un escribano público que constató los daños, el ex delantero avanzó con una demanda por daños, perjuicios y privación de uso que supera los 140 millones de pesos.

Pero la contraofensiva de la ex inquilina no se hizo esperar y golpeó donde más duele. Al contestar la demanda, no solo exigió la devolución de su depósito y el pago de expensas extraordinarias, sino que introdujo un dato que cambia el eje de la causa: aseguró que Maxi López usó el departamento en el verano mientras ella todavía pagaba el alquiler.

LAS PRUEBAS QUE LO COMPLICAN

La defensa de la inquilina presentó chats comprometedores donde la madre del ex futbolista le avisaba: “Maxi se fue ayer, así que vengan y empiecen a organizar la mudanza”. Esta prueba clave ubica al ex jugador viviendo en el departamento durante enero y parte de febrero, un período en el que la propiedad legalmente seguía alquilada a la abogada platense.

Para sostener la acusación, la inquilina sumó registros de las cámaras de seguridad del Chateau Libertador y recibos del restaurante del edificio que constatan consumos de Maxi López y su hijo Valentino durante esas semanas. La causa quedó radicada en el Juzgado N° 47 bajo la firma de Juan Pablo Lorenzini, quien ahora deberá determinar un interrogante clave que planteó la periodista Fernanda Iglesias: si el propietario estuvo viviendo ahí durante el final del contrato, ¿quién causó realmente los daños reclamados?

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