Débora Plager quedó atrapada en una situación que no controla dentro de LN+ y que ya empezó a alterar el aire en vivo. No hubo discusiones públicas ni cruces directos, pero lo que pasa fuera de cámara se volvió imposible de sostener en la rutina diaria.

No es un conflicto declarado, pero hay un detalle que se repite y que empezó a incomodar a toda la estructura del canal. La tensión no se ve, pero se siente en cada salida al aire, donde el equilibrio interno ya no logra sostenerse.
La interna, que involucra de forma directa a Cristina Pérez, no se explica por una diferencia editorial ni por un enfrentamiento abierto. El origen es otro y tiene que ver con una decisión de la empresa que cambió el tablero: el año pasado, su programa ocupaba la franja de 19 a 20, pero este año la competencia directa con Eduardo Feinmann en A24 modificó las reglas del juego.
Desde la interna del canal aseguran que ese cambio impactó de lleno en el rendimiento del programa, con una diferencia de rating que se volvió difícil de sostener. Pero el problema dejó de ser solo un tema de números.
LA REACCIÓN QUE EMPEZÓ A ALTERAR EL AIRE
Frente a ese escenario, Cristina Pérez habría convertido su malestar en una forma de protesta que impacta todos los días en la pantalla. De acuerdo a lo que describen testigos de la dinámica diaria, la conductora llega tarde al estudio de manera reiterada como respuesta a la disconformidad con su nuevo horario.
Ahí aparece el punto más incómodo: esa decisión afecta directamente a Débora Plager, quien conduce el programa anterior y debe sostener el aire más allá de su horario habitual.
El momento de mayor tensión ocurrió el viernes pasado, cuando la situación dejó de ser manejable: Cristina Pérez apareció en el estudio “17 minutos después de su horario”. Durante todo ese tiempo, Plager tuvo que extender su ciclo bajo indicación de la producción para cubrir el bache.
“CERO INTERNAS”: LA VERSIÓN PÚBLICA
Cuando el cronista de Puro Show fue a buscar su palabra, la periodista eligió mantener su perfil habitual y bajarle el tono a la polémica.
“En teoría mi programa es de 16 a 18 pero a veces pasa que se estira un poco… no me molesta porque me encanta laburar”, explicó con cautela.
Ante la consulta directa sobre su relación con su compañera de señal, fue categórica: “No chicos. Cero internas. No sé qué dicen los demás pero yo te digo que no es así”.
Sin embargo, esa postura oficial contrasta con lo que se comenta puertas adentro.
LO QUE SE DICE DENTRO DE LN+
Fuentes internas hablan de una “guerra silenciosa pero cruda”. No hay enfrentamientos abiertos, pero sí consecuencias concretas en la dinámica de trabajo.
El punto más complejo es que, aunque no exista un conflicto directo declarado, las decisiones de una terminan impactando de lleno en el esfuerzo de la otra.
Para las autoridades de LN+, el margen de acción es limitado. Al tratarse de una de las figuras centrales de la señal, la situación se volvió un laberinto sin salida clara.
Según esas mismas voces, hoy por hoy los directivos “no saben más qué hacer con ella”.





