El costado desconocido de Florencia y Micaela, las hijas de Luis Brandoni que eligieron un camino distinto

La partida de Luis Brandoni a los 86 años dejó un vacío inmenso en la cultura argentina, pero también puso la lupa sobre el entorno más cercano del actor. Mientras el mundo del espectáculo despidió a uno de sus referentes más grandes, muchas miradas se posaron sobre sus dos hijas, Florencia y Micaela.

El costado desconocido de Florencia y Micaela, las hijas de Luis Brandoni que eligieron un camino distinto

Fruto de su matrimonio de 38 años con la actriz Marta Bianchi, ambas crecieron rodeadas de política y escenarios. Aunque siempre fueron el sostén de su padre en los momentos más delicados, incluso durante su reciente internación, eligieron construir una identidad propia, lejos de los flashes que marcaron toda la vida de Beto.

El propio actor solía ser brutalmente honesto sobre su rol en la familia. En más de una entrevista, con la voz pausada que lo caracterizaba, dejó una frase que hoy toma otra dimensión: «Fui mejor abuelo que padre». Esa autocrítica, aunque dura, era su forma de reconocer que sus hijas habían hecho su propio recorrido, uno que poco tenía que ver con las marquesinas.

UNA VIDA FUERA DE LOS GUIONES

Florencia, la hija mayor, esquivó cualquier tentación artística desde muy joven. Su elección fue académica y social. Egresada de la UBA como licenciada en Psicología y con formación en la Université Paris 8, su carrera se consolidó en la mediación escolar y la resolución de conflictos.

Para ella, el legado de su padre no se tradujo en actuación, sino en un compromiso con la docencia y la investigación en la UNTREF y la UBA, donde publica libros y se destaca como referente en su área. Su madre, Marta Bianchi, solía definirla como parte de una generación de mujeres con un fuerte activismo y un perfil marcadamente intelectual.

Pero el camino de Micaela, la menor, tuvo un giro más inesperado. Si bien tuvo un breve paso por el mundo artístico entre 1985 y 1995, donde llegó a compartir elenco con su padre en la película Seré cualquier cosa, pero te quiero, decidió cambiar de rumbo drásticamente.

Tras formarse en la UBA, su destino profesional se alejó definitivamente de las cámaras para insertarse en el mundo corporativo y de la comunicación. Hoy, Micaela lidera su propia agencia de Relaciones Públicas y, en una faceta poco conocida para el gran público, gestiona un nail spa en Buenos Aires.

Este presente, que ella misma define como dinámico y proactivo, es el reflejo final de una decisión que ambas tomaron hace años: preservar su individualidad por fuera de cualquier apellido. Fue justamente Micaela quien, en las últimas horas, rompió el silencio familiar en las redes con un mensaje breve y contundente para despedir a su padre, manteniendo, hasta el final, el hermetismo que siempre caracterizó a las herederas de Brandoni.

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