Después del susto más grande, una escena íntima volvió a ponerla en el centro del acompañamiento silencioso que sostuvo al chef en su momento más delicado.

La imagen fue simple, casi doméstica. Un living común, una colchoneta en el piso y un movimiento lento, concentrado. Pero detrás de esa escena cotidiana apareció todo lo que no se ve: el peso de semanas difíciles, el cansancio acumulado y una presencia que nunca se corrió de lugar. Así reapareció Sofía Zelaschi, la esposa de Christian Petersen, en el tramo más sensible de la recuperación del chef.
Fue el propio Petersen quien compartió el video desde su casa, ya lejos de la terapia intensiva, con una frase breve que dijo más de lo que parece: “En familia todo es más fácil”. No hubo discursos ni explicaciones largas. Solo una postal que, por contraste, dejó en evidencia todo lo que se atravesó antes de llegar hasta ahí.

Un acompañamiento que no se quebró
La reaparición de Sofía no fue casual. Desde el día en que Christian se descompensó durante una excursión al volcán Lanín, su presencia fue constante. Estuvo cuando el cuadro se volvió crítico, cuando llegó la internación de urgencia y también en los traslados médicos que siguieron. No hubo pausas ni reemplazos: según quienes siguieron de cerca el proceso, prácticamente no se movió de su lado.
El episodio marcó un punto de quiebre. Petersen llegó a estar en terapia intensiva, con una falla multiorgánica que encendió todas las alarmas. Durante semanas, el foco estuvo puesto en estabilizarlo y lograr que pudiera salir adelante. Finalmente, tras un mes de cuidados en el Hospital Alemán, recibió el alta para continuar la recuperación en su casa.
Ahí, lejos de los monitores y los partes médicos, la escena cambió de tono. La rutina volvió de a poco. Y en ese regreso, Sofía volvió a aparecer sin estridencias, como había estado siempre: acompañando.
No hubo épica ni frases grandilocuentes. Solo una imagen que condensó todo lo vivido y dejó una sensación clara: a veces, el sostén más fuerte no hace ruido, pero se nota cuando todo empieza a acomodarse otra vez.








