Con un mensaje breve y sereno, eligió el silencio público para atravesar una decisión íntima y familiar.

El fin de semana trajo una noticia que rápidamente ocupó titulares y conversaciones: la separación de Juliana Awada y Mauricio Macri después de 15 años de matrimonio y una hija en común. Sin comunicados oficiales ni entrevistas, fue ella quien decidió hablar, pero lo hizo a su manera y en sus propios términos.
El gesto fue simple y, al mismo tiempo, contundente. Frente a la avalancha de consultas y mensajes que comenzaron a llegar desde distintos medios, Awada optó por un mensaje directo en redes sociales. No hubo reproches ni detalles, tampoco intentos de explicar lo que no quiere exponer. Solo una frase pensada para cerrar el tema y marcar un límite claro.
“Hay procesos íntimos, personales que necesitan tiempo, silencio y cuidado”, escribió. En pocas líneas, dejó en claro que están atravesando el cierre de una etapa importante de sus vidas y que, al menos por ahora, eligieron una pausa pública para transitar ese momento con respeto y calma. El agradecimiento final, dirigido a quienes acompañan “desde el mismo lugar”, reforzó ese tono sereno y medido.

La decisión no sorprendió a quienes siguen de cerca la vida de la pareja. Aunque habían pasado las fiestas juntos y en familia, el distanciamiento venía gestándose desde hacía tiempo. La confirmación oficial solo aceleró la exposición mediática, algo que Awada prefirió frenar antes de que se instalara la especulación permanente.

Un mensaje para cerrar el tema
Más que una explicación, el texto funcionó como una señal. Una forma de decir que hay cuestiones que no se discuten en público y que, cuando hay una familia de por medio, el cuidado pasa a ser prioridad. No hubo dramatismo ni frases altisonantes, apenas la decisión de resguardar lo privado en medio de una noticia inevitablemente pública.
En un contexto donde todo se opina y se amplifica, Juliana Awada eligió el camino más sobrio. A veces, el silencio también es una manera de hablar.








