Salir a la luz natural y poner el cuerpo en movimiento durante unos minutos puede ayudar a hacer más llevadera la transición entre el sueño y la vigilia. No se trata de hacer ejercicio intenso ni de compensar una mala noche, sino de darle al organismo señales claras de que comenzó el día.

Hay mañanas en las que abrir los ojos no significa sentirse realmente despierto. El cuerpo ya salió de la cama, pero la cabeza tarda un rato más en ponerse en marcha: cuesta concentrarse, aparece somnolencia y hasta las tareas más simples parecen requerir un esfuerzo adicional.
Una rutina de apenas cinco minutos puede ayudar a hacer más llevadero ese momento. La propuesta es sencilla: levantarse, buscar luz natural y caminar o moverse suavemente durante esos minutos.
La idea tiene sentido por dos motivos diferentes. La luz participa en la regulación del reloj biológico, mientras que el movimiento ayuda a pasar de una situación de reposo a otra de actividad. Pero hay una diferencia importante: esos cinco minutos pueden favorecer el despertar, aunque no reemplazan las horas de sueño que el organismo necesita.
¿Por qué la luz de la mañana puede ayudar a despertarse?
El organismo tiene un reloj biológico de aproximadamente 24 horas que regula, entre otras funciones, los períodos de sueño y vigilia. La luz y la oscuridad son algunas de las señales ambientales que ayudan a mantener sincronizado ese ciclo.
Por eso, despertarse y permanecer varios minutos en una habitación oscura no representa exactamente la misma señal para el organismo que levantarse y exponerse a la claridad del día.
La luz no funciona como una especie de “inyección de energía” inmediata. Su papel es más interesante: ayuda a indicarle al reloj biológico en qué momento del día se encuentra. La exposición a la luz durante la mañana puede favorecer un ciclo de sueño-vigilia alineado con el día y contribuir al estado de alerta.
Esto también ayuda a entender por qué la sensación de sueño puede continuar después de levantarse. Ese período se conoce como inercia del sueño: una etapa transitoria en la que pueden aparecer somnolencia, desorientación y una disminución temporal de algunas capacidades cognitivas. Puede ser más marcada cuando hubo falta de sueño.

No hace falta mirar directamente al sol. La propuesta es simplemente estar al aire libre o cerca de una fuente de luz natural y dejar que los ojos reciban la claridad ambiental. Si todavía está oscuro cuando una persona se levanta, la exposición a la luz natural tendrá que esperar hasta que haya suficiente luz.
¿Qué hacer exactamente durante esos cinco minutos?
La rutina puede ser mucho más sencilla de lo que parece.
Minuto 1: levantarse, abrir las cortinas o persianas y, si es posible, salir al exterior.
Minutos 2 a 5: caminar a un ritmo cómodo, recorrer la cuadra, moverse por el patio, la terraza o simplemente mantenerse activo mientras comienza el día.
El objetivo no es realizar un entrenamiento. Cinco minutos de movimiento no sustituyen la cantidad de actividad física recomendada para mantener una buena salud. La idea es utilizar ese breve período como una transición entre el descanso y las actividades cotidianas.
La actividad física puede producir beneficios inmediatos, aunque la evidencia disponible sobre esos efectos se refiere especialmente a sesiones de actividad de intensidad moderada a vigorosa y no demuestra que una caminata específica de cinco minutos tenga por sí sola un efecto determinado sobre la energía matutina.
Esa distinción es importante. El hábito propuesto combina dos conductas que tienen fundamentos diferentes —luz y movimiento—, pero no existe una fórmula científica que garantice que exactamente cinco minutos harán desaparecer el cansancio.
Un ejemplo cotidiano ayuda a verlo. Una persona puede despertarse a las 7, quedarse diez minutos en la cama mirando el teléfono y levantarse todavía adormecida. Otra puede levantarse, abrir las persianas y caminar unos minutos mientras se prepara para comenzar sus actividades. La segunda rutina incorpora desde el primer momento señales ambientales y movimiento que acompañan la transición hacia la vigilia.
Tampoco es necesario comenzar la mañana con ejercicios intensos. Para alguien que recién intenta modificar este hábito, caminar unos minutos puede ser suficiente como punto de partida. La intensidad puede aumentar después, si la persona quiere hacer ejercicio, pero eso ya pertenece a otro objetivo.
Lo que este hábito puede hacer y lo que no
Hay una diferencia fundamental entre favorecer el estado de alerta y eliminar el cansancio.
Si una persona durmió poco, cinco minutos de luz y movimiento no pueden devolverle las horas de sueño perdidas. La falta de descanso puede aumentar la somnolencia y empeorar la sensación de inercia al despertar. La solución en esos casos pasa por recuperar un descanso adecuado, no por buscar una rutina matutina cada vez más intensa.
El cansancio ocasional tampoco debe confundirse con una fatiga o somnolencia que aparece de manera frecuente y afecta las actividades diarias. Cuando ese problema se mantiene, puede ser necesario buscar la causa en los hábitos de sueño, los horarios, medicamentos, trastornos del sueño u otros factores.
Otro error frecuente consiste en pensar que cuanto más intenso sea el ejercicio al levantarse, mejor funcionará. No es necesario convertir una rutina de cinco minutos en una sesión de alta intensidad. El objetivo concreto es empezar el día con movimiento y exposición a la luz, no terminar agotado antes de desayunar.
Además, los cinco minutos son un comienzo, no una recomendación de actividad física diaria completa. Las autoridades sanitarias recomiendan acumular mucha más actividad a lo largo de la semana para obtener beneficios generales sobre la salud.
Si todavía está oscuro al momento de levantarse, la parte del movimiento puede mantenerse y la exposición a la luz natural puede realizarse cuando haya claridad. Para personas con determinados trastornos del ritmo circadiano existen tratamientos con luz artificial, pero se trata de intervenciones específicas cuya intensidad, horario y duración dependen del problema que se quiera tratar.
La clave, entonces, no está en encontrar una fórmula milagrosa para tener energía desde el primer segundo del día. Está en darle al organismo señales coherentes de que terminó el período de descanso: hay luz, comenzó el día y es momento de moverse.
Para alguien que suele arrancar la mañana con sueño, cinco minutos pueden ser un punto de partida simple y fácil de sostener. Pero si el cansancio continúa durante horas todos los días, la respuesta probablemente no esté en sumar otra rutina, sino en revisar primero la cantidad y la calidad del descanso.
Fuentes consultadas
- National Heart, Lung, and Blood Institute (NHLBI), National Institutes of Health: respalda la explicación sobre el ciclo sueño-vigilia y el papel de la luz como señal del reloj circadiano.
- National Heart, Lung, and Blood Institute (NHLBI), National Institutes of Health: respalda la explicación sobre el uso de la luz en determinados trastornos del ritmo circadiano.
- Centers for Disease Control and Prevention (CDC): respalda la información sobre los beneficios de la actividad física y sus efectos inmediatos.
- Sleep Foundation: respalda la explicación sobre la inercia del sueño y la transición entre el sueño y la vigilia.
LO MÁS LEÍDO
Dramas & Momentos Difíciles
El duro momento que viven Abel Pintos y Mora Calabrese tras una dolorosa pérdida familiar
TV y Medios
Jimena Barón deja Es mi sueño: revelaron el motivo que la llevó a abandonar el jurado del programa de Guido Kaczka
Uncategorized
La fuerte información que revelaron sobre Daniel Osvaldo en medio de su internación: qué pasó cuando Jimena Barón fue a verlo
Dramas & Momentos Difíciles
Por qué González Oro estaba distanciado de su único hijo biológico y quién lo acompañó en sus últimos días
Hijos de Famosos
El enojo de Benjamín Vicuña por la situación de sus hijos con la China Suárez: “Están todo el día encerrados”
Dramas & Momentos Difíciles
La grave complicación que sufrió Daniel Osvaldo: está en terapia intensiva y tuvieron que intervenir sus pulmones
TAMBIÉN PODÉS VER
Bienestar
El momento del día en que una caminata puede convertirse en una pausa reparadora de la rutina
Bienestar
Pasar muchas horas sentado: el pequeño cambio que ayuda a reducir el sedentarismo durante el día
Bienestar
La siesta de la tarde que puede afectar tu descanso durante toda la noche
Bienestar
Qué cambia en el cuerpo cuando empezás a caminar todos los días después de los 40
Bienestar
Por qué algunas personas sienten más ganas de limpiar y ordenar la casa cuando cambia el clima
Bienestar




