Elina Fernández rompió el silencio en medio del conflicto de Eduardo Costantini y dejó una frase que llamó la atención

El apellido que lleva décadas instalado en el centro de la escena pública volvió a encender una interna familiar que no da tregua.

Elina Fernández rompió el silencio en medio del conflicto de Eduardo Costantini y dejó una frase que llamó la atención

Tras meses de cruces silenciosos, cartas documento e intimaciones judiciales impulsadas por Eduardo Costantini, su esposa decidió hablar sin filtros frente al cronista de Puro Show. Lejos de esquivar el escándalo, marcó la cancha con una corrección filosa al referirse al pasado sentimental del empresario y dejó en claro de qué lado está parada.

La disputa legal que mantiene en vilo al círculo íntimo del millonario tiene como eje central un pedido tajante para que su exesposa deje de utilizar el apellido de casada. En medio de esa guerra judicial que escaló a los medios, Elina Fernández se erigió como la compañera incondicional que banca cada uno de los movimientos del fundador dentro de su hogar.

Una reacción fulminante

Ante la consulta sobre el novelón que generó una profunda grieta familiar, la modelo no dudó en interrumpir al cronista para corregir el modo en que nombraba a la cineasta: la llamó Teresa Correa, su apellido de soltera original. Esa actitud tajante expuso la incomodidad que genera el tema puertas adentro y anticipó que la postura de la pareja no piensa ceder ni un centímetro ante la presión externa.

Todo lo que le de paz

Mientras los expedientes se acumulan en los pasillos de la Justicia y el entorno familiar hierve de tensiones, la modelo eligió correrse de las especulaciones ajenas y blanquear una mirada lapidaria sobre los vínculos. “Siento que la vida es ahora, todo es efímero”, lanzó ante las cámaras, restándole importancia a los antecedentes sentimentales del empresario y justificando su respaldo absoluto en la búsqueda de la paz mental de su marido.

Un palazo final

El punto de inflexión de la charla llegó cuando la conversación derivó en los reclamos por la identidad y el peso del nombre. En ese tramo, Elina Fernández cerró filas con una frase que resonó fuerte: “Yo especialmente, Elina Costantini, mi trabajo habla por mí. No necesito hablar de mí misma”. Detrás de esa definición se esconde el trasfondo de una batalla donde el apellido no es solo un trámite legal, sino el territorio en disputa donde se juegan las lealtades, los silencios y los afectos de una familia atravesada por la exposición constante.

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