Un comentario televisivo reavivó una vieja incomodidad. La respuesta de Yuyito no fue al aire, pero dejó frases que tensan una historia que nunca terminó de cerrarse.

La chispa fue una frase ajena y el efecto, inmediato. Tras escuchar a Fátima Florez referirse a su programa como “en desuso y discontinuado”, Yuyito González decidió contestar. No lo hizo en cámara, sino a través de un mensaje privado que terminó leyéndose en LAM y que reordenó el conflicto alrededor de un nombre propio: Javier Milei.
El ida y vuelta se activó luego de la aparición del Presidente en el show de Florez en Mar del Plata. Ese gesto reabrió comparaciones, reproches y recuerdos. En una charla con Moria Casán, Fátima volvió sobre una advertencia que, según dijo, le había hecho a Milei cuando él visitó Empezar el Día: que el programa de Yuyito no tenía rating ni interés para su figura pública. La frase quedó flotando. La respuesta, no.
Un mensaje que corrige la historia
El comunicado de Yuyito llegó por WhatsApp a Pilar Smith y se leyó completo al aire. Desde el arranque, la conductora marcó un límite: dijo que se la vuelve a ubicar como interferencia en una relación que, según su versión, no fue como se contó. “Sigue confundida con una historia que no es como ella cree que es”, escribió, antes de dejar una idea que atraviesa todo el texto: la falta de información real habría alimentado el enojo.
Ahí aparece una frase clave, más emocional que cronológica. Yuyito sostuvo que Fátima “nunca supo la verdad” sobre el acercamiento de Milei y que esa carencia “la mantiene envenenada” y la lleva a proyectar sobre ella algo que no ocurrió. No acusa con datos nuevos; discute el relato.
La advertencia que dejó flotando tensión
El tramo más filoso del mensaje llega cuando Yuyito asegura que, de no haber tenido consideración, ya habría hablado antes y hasta “podría haberse aprovechado de esa verdad”. No explica cuál es esa verdad ni cuándo habría correspondido decirla. Elige no cerrar. Y remata con una observación que apunta más al clima que a los hechos: esperaba que Fátima disfrutara su vínculo con Milei “en paz”, pero —dice— no pudo sacarla de su cabeza.
No hubo réplica inmediata ni aclaraciones posteriores. Lo que quedó fue el contraste de estilos: una frase dicha en un programa, una respuesta escrita que buscó ordenar versiones y una tensión que, cada vez que aparece Milei en escena, vuelve a encenderse desde los márgenes.








