Yanina Latorre celebró la adopción de Lizy Tagliani y cuestionó a Viviana Canosa

La panelista se emocionó con el fallo judicial, pero marcó un límite y expresó su incomodidad con duras acusaciones del pasado.

Yanina Latorre celebró la adopción de Lizy Tagliani y cuestionó a Viviana Canosa

La noticia era de esas que suelen unir al ambiente artístico. Lizy Tagliani y su pareja, Sebastián Nebot, finalmente lograron la adopción definitiva de Tati, el nene que estaba bajo su cuidado desde agosto de 2024. Pero en medio de la alegría, Yanina Latorre sumó una reacción que dejó al descubierto una tensión que sigue latente.

Desde su programa en El Observador, Latorre celebró el fallo judicial con visible emoción. Se detuvo en un detalle que, según contó, la conmovió especialmente: la forma en la que la jueza se dirigió al niño en la resolución. “Hoy el niñito es hijo de ellos, ya tiene el apellido, ya son una familia”, relató, casi leyendo en voz alta el clima que transmitía el texto judicial.

“Es de una ternura enorme”

Yanina destacó que no se trató de un trámite frío ni burocrático. Habló de la sensibilidad del fallo, de una jueza que le habló directamente al nene y de una historia que tuvo tiempos largos, como suelen tener las adopciones. “No es un bebé recién nacido, es un nene que viene de un hogar. Hace más de un año que estaban esperando”, recordó, marcando el peso del recorrido que atravesaron Lizy y su pareja.

En ese marco, la panelista puso el foco en lo que, para ella, completa la escena: una familia que se consolida después de una espera extensa y cargada de ansiedad. Hasta ahí, todo parecía alinearse con el clima de celebración que atravesó al mundo del espectáculo.

El límite que Yanina no dejó pasar

Sin embargo, el tono cambió cuando apareció el nombre de Viviana Canosa. Latorre no esquivó el tema y expresó su incomodidad por acusaciones pasadas que, según remarcó, carecieron de tacto. “Encima el poco tacto, la maldad y la brutalidad de acusarla de pedófila…”, lanzó, sin rodeos.

Lo que más la desconcertó fue otro detalle, íntimo y personal: “Viviana Canosa es mamá. Yo la vi cómo quiere y cuida a su hija”, dijo, dejando flotando una pregunta que no terminó de cerrar. No hubo gritos ni golpes bajos, pero sí una tensión evidente, casi incómoda, que contrastó con la emoción inicial.

La adopción de Lizy Tagliani fue celebrada como una buena noticia. Pero el cruce verbal recordó que, incluso en los momentos felices, algunas heridas del pasado siguen abiertas. Y a veces, salen a la superficie cuando menos se espera.

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