Wanda Nara habló de un posible remate y sumó un reclamo que cambia el eje del conflicto con Icardi

En medio de las grabaciones de MasterChef, la conductora frenó todo para dejar una definición que incomodó incluso a su propio entorno: ya no se trata solo de alimentos impagos, sino de una deuda más profunda que, según ella, recién ahora empieza a salir a la luz.

Wanda Nara habló de un posible remate y sumó un reclamo que cambia el eje del conflicto con Icardi

Wanda Nara no llamó a un programa de espectáculos para victimizarse ni para alimentar el show. Interrumpió las grabaciones de MasterChef y levantó el teléfono para hacer una aclaración puntual. El gesto, más que las palabras, marcó el tono de lo que vendría después: la guerra con Mauro Icardi está lejos de aflojar y, esta vez, apunta directo al patrimonio.

En diálogo con Diario de Mariana, el ciclo que conduce Mariana Calabró en reemplazo de Mariana Fabbiani, Wanda confirmó que junto a su abogada, Ana Rosenfeld, están evaluando una medida extrema ante la deuda alimentaria que el jugador mantiene. No habló en potencial ni dejó margen para la especulación.

“Seguramente vaya por el remate de la casa de la Isla o lo que tenga que hacer para cobrar los alimentos”, lanzó, sin vueltas.

La frase no pasó desapercibida, pero lo verdaderamente revelador apareció unos minutos después, casi al pasar, cuando el tema ya parecía agotado.

Un reclamo que no estaba en los papeles mediáticos

Más allá de la posibilidad de un embargo o un remate, Wanda introdujo un concepto que hasta ahora no había formado parte central del relato público: la compensación económica por lucro cesante durante el matrimonio.

Según explicó, ese pedido ya fue presentado en Italia y responde a una etapa de su vida que, dice, quedó congelada por decisión de Icardi.

“Es por los años que él no me permitió trabajar. Es normal pedirlo cuando uno deja un montón de cosas”, afirmó.

La frase corrió el eje del conflicto. Ya no se trata solo de cuotas impagas o propiedades, sino de una revisión completa del vínculo, con un señalamiento directo a una dinámica de poder que, según ella, recién ahora puede discutir en términos legales.

Las causas penales siguen activas

Otro punto que Wanda se encargó de desmentir fue la versión de que las denuncias penales se habían diluido o quedado en la nada. Lejos de eso, aseguró que la Justicia sigue avanzando, aunque sin exposición mediática.

“Todo lo penal sigue su curso. Hay más de 10 testigos presentados sobre situaciones vividas acá en Argentina”, sostuvo.

No dio nombres ni detalles, pero dejó claro que no hubo marcha atrás ni acuerdos silenciosos, como se había especulado en las últimas semanas.

Objetos perdidos y una frase que picó

Casi sobre el final, sumó un dato que volvió a tensar el clima: una supuesta mudanza gestionada por Icardi habría terminado con pertenencias suyas y de sus hijas enviadas a Milán y hoy sin paradero conocido.

El cierre fue tan filoso como personal, dirigido más a los abogados del futbolista que a él mismo:
“Que le pregunte a las abogadas de Mauro, que supongo que le darán un pedazo de la torta que le sacan a él y a las nenas”.

No fue una declaración explosiva en lo formal, pero sí una que dejó expuesta una contradicción incómoda: mientras se habla de fortunas y propiedades, Wanda insiste en que lo que está en juego es algo que no figura en los balances. Y esta vez, decidió decirlo en voz alta.

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