Wanda Nara y una frase que tensó todo en un shopping de Punta del Este

Un momento incómodo, cámaras alrededor y una reacción que descolocó a todos. Lo que pasó cerca de Wanda Nara todavía genera preguntas.

Wanda Nara y una frase que tensó todo en un shopping de Punta del Este

La escena fue breve, pero alcanzó para cambiar el clima por completo. En medio de una salida familiar, Wanda Nara vivió un momento de fuerte tensión cuando su pareja, Martín Migueles, protagonizó un cruce inesperado con un movilero del programa Infama en un shopping de Punta del Este. Testigos, cámaras encendidas y una frase que quedó flotando en el aire marcaron el episodio.

Según se relató al aire, todo ocurrió en un espacio público, lleno de turistas y familias. Wanda estaba de compras junto a sus hijas y había pedido expresamente que no se grabara nada por la presencia de las nenas. El periodista aseguró haber apagado el equipo, pero aun así la situación no se calmó. Al contrario, el tono subió rápido y la incomodidad se volvió evidente.

El momento más delicado llegó cuando Migueles, visiblemente alterado, habría repetido una frase que fue interpretada como una amenaza directa: “Ya te voy a ir a buscar”. No fue una vez. Según el testimonio, la dijo al menos dos veces, mientras la familia se dirigía a una camioneta y varias personas observaban la escena sin entender bien qué estaba pasando.

Lo que más inquietó es que parte del cruce habría quedado registrado por distintas cámaras presentes en el lugar. Desde el programa deslizaron que ese material podría salir a la luz y sumar un nuevo capítulo al escándalo. Incluso se mencionó que otro fotógrafo habría vivido una situación similar con Migueles ese mismo día.

Mientras tanto, Wanda Nara intentó mantener la calma y aislar a sus hijas del conflicto. Sin declaraciones públicas hasta ahora, el episodio dejó una sensación incómoda en su entorno, sobre todo por el contexto y la exposición.

En un verano donde todo se ve y nada pasa desapercibido, el silencio posterior no trajo alivio. La tensión sigue ahí, latente, esperando el próximo movimiento.

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