Valeria Mazza y la emoción íntima por el egreso de su hija Taína

Taína terminó el colegio y Valeria Mazza compartió un mensaje cargado de orgullo y nostalgia. Un cierre de etapa que también tocó a sus padres.

Un momento que marcó a toda la familia

El egreso de Taína no fue solo una ceremonia más. Para Valeria Mazza y Alejandro Gravier significó ese instante en el que el tiempo se hace visible y las etapas, de golpe, se cierran. La modelo lo vivió con emoción a flor de piel y lo dejó ver sin filtros en sus redes sociales.

Apenas terminó el acto, Valeria compartió una serie de fotos que transmiten algo más que alegría. Hay sonrisas, sí, pero también una nostalgia suave, de esas que aparecen cuando los hijos crecen y ya no hay marcha atrás.

Las fotos del egreso y un mensaje desde el corazón

Taína, de 17 años, es la menor de los cuatro hijos del matrimonio. Tal vez por eso cada logro se vive doble. En una de las imágenes se la ve con toga y birrete en tonos azul y verde, rodeada por su familia: sus padres, su hermano y su abuela materna, todos acompañando ese cierre tan esperado.

En otra postal, más íntima, Valeria posa junto a su hija en modo selfie. El gesto es simple, pero dice mucho. Junto a las fotos, la modelo escribió un mensaje largo y sentido. “Felicitaciones, Tai. Estamos inmensamente orgullosos de vos. Nunca dejes de soñar y de perseguir tus sueños”, expresó, sin vueltas.

Pero hubo una frase que resumió todo: “Se egresó Taína y nos egresamos nosotros también”. Con esas palabras, Valeria Mazza dejó claro que el egreso no solo marca a los hijos, sino también a los padres, que ven cómo una etapa se cierra para siempre.

La familia como eje y el rol de Alejandro Gravier

En su publicación, Valeria también agradeció al colegio que acompañó a sus hijos durante más de dos décadas, destacando los valores y las herramientas que recibieron. El posteo se llenó rápido de mensajes, likes y felicitaciones para Taína, reflejo del cariño que despierta la familia.

Días atrás, en una charla íntima, la modelo había hablado justamente de lo difícil que es ver crecer a los hijos y sostener la unión cuando cada uno toma su propio camino. Ahí apareció el rol clave de Alejandro Gravier, el gran organizador familiar, el que coordina agendas y logra que, aunque “cada vez pase menos”, la mesa compartida siga siendo un ritual innegociable.

El egreso de Taína fue, en definitiva, mucho más que una graduación: fue una postal de familia, de amor y de ese orgullo silencioso que aparece cuando los hijos dan un paso más hacia su propio futuro.

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