Desde Punta del Este, la top model reflexionó sobre una etapa que se transforma: más tiempo para el trabajo y el orgullo de ver crecer a sus hijos.

Hay momentos en los que la vida no pega volantazos, pero sí cambia de ritmo. Valeria Mazza está atravesando uno de esos. Lo contó con calma, sin dramatizar, mientras comenzaba el 2026 en Punta del Este, el lugar que elige cada verano para bajar un cambio y mirar el mapa completo de su vida.
“Estoy en otro momento”, dijo, casi como quien se da permiso. Sus hijos crecieron, armaron su propio camino y la dinámica familiar ya no es la misma. La prioridad sigue siendo la familia, pero los tiempos cambiaron. Y en ese nuevo equilibrio aparece algo que antes quedaba en segundo plano: más espacio para el trabajo, para los proyectos, para volver a elegir.

La charla con Revista GENTE tuvo tono de balance. Valeria habló de un año intenso, con mucho movimiento profesional y también con satisfacciones personales. En Uruguay fue reconocida como visitante de honor y aprovechó la ocasión para presentar su marca, mientras organiza una agenda cargada de compromisos fuera del país.
En los próximos meses volverá a Madrid para continuar con el Bailando con las estrellas, el programa que conduce en España desde 2024 y que sale por Telecinco, parte del grupo Mediaset. No es una novedad para ella: su vínculo con la televisión europea empezó a fines de los 90 y, desde entonces, siempre fue y vino, sumando experiencias. “Más comienzos que finales”, definió, como una filosofía personal.

El orgullo y el nido que se vacía
El tema aparece inevitablemente cuando habla de su casa. Alejandro y Valeria ya saben que el “nido vacío” está cerca. No lo viven como una pérdida, sino como una transición lógica. “Ellos siempre eligen volver, pasar las fiestas juntos. Buscamos esos momentos para estar los seis”, contó, con una mezcla de alivio y orgullo.
El año familiar también tendrá un hito especial: en febrero viajarán todos a los Juegos Olímpicos de invierno, donde Tiziano competirá en esquí. Como madre, admite que al principio le costó acostumbrarse a un deporte extremo, pero hoy confía. “Está seguro de lo que hace”, repite, y se nota.
No hay frases grandilocuentes ni gestos forzados. Solo la aceptación de que el tiempo pasa y las etapas se reordenan. En el presente de Valeria Mazza conviven la experiencia, el trabajo y una familia que ya no necesita lo mismo… pero sigue siendo el centro de todo.








