A los 22 años, Tomás Otero eligió un perfil bajo, una vocación lejos del show y una vida que empieza a asomarse sin buscar protagonismo.

Tomás “Toto” Otero creció rodeado de nombres conocidos, cámaras y escenarios. Sin embargo, con el correr de los años, tomó una decisión clara: mantenerse al margen del ruido del espectáculo. Hijo mayor de Florencia Peña y del músico Mariano Otero, Toto siempre eligió otro ritmo, otro camino.
Nació en 2003 y, a diferencia de su madre —presente constante en televisión y teatro—, optó por una vida mucho más reservada. Ese perfil bajo no fue casual. Desde joven mostró interés por la gastronomía y se volcó de lleno a la cocina, con especial foco en la pastelería y la repostería. Con apoyo familiar, fue construyendo un emprendimiento propio ligado a la elaboración y venta de productos dulces, lejos de los sets y las marquesinas.
Con el tiempo, su vida personal empezó a generar atención mediática. Primero, por un vínculo con Juanita Tinelli. Más recientemente, por su relación con Camila Pardo, hija del productor teatral Miguel Pardo. Ese lazo lo conectó, de manera indirecta, con el mundo del espectáculo: la hermana de Camila, Rocío Pardo, es la esposa del actor Nicolás Cabré, lo que convirtió a Toto en su concuñado.


Un presente sin exposición forzada
Hoy, en enero de 2026, Toto Otero tiene 22 años y sigue enfocado en su proyecto gastronómico. No incursionó formalmente en la actuación ni en la televisión, a diferencia de su madre o de su hermano, y sostiene una elección que parece firme: trabajar desde el anonimato relativo.
En lo personal, está en pareja con Camila Pardo. Juntos compartieron viajes por Europa —con pasos por París, Londres e Italia— y algunas publicaciones en redes sociales que muestran momentos cotidianos, sin gestos grandilocuentes ni exhibiciones forzadas.

Aunque su presencia pública creció en el último tiempo, Toto mantiene una distancia clara del centro de la escena. No busca instalarse como figura mediática ni capitalizar su apellido. Su presente habla más de una decisión que de una estrategia: construir su propio camino, con calma, lejos del show, pero sin esconderse.








