Después de días críticos y mucha incertidumbre, la ex Gran Hermano habló sin rodeos. Su mensaje buscó despejar dudas y llevar tranquilidad en medio de la recuperación.

A más de dos semanas de haber pasado por uno de los momentos más duros de su vida, Silvina Scheffler decidió volver a hablar. Lo hizo como suele hacerlo ahora: de frente, sin rodeos y con palabras que cargan más cansancio que enojo. Fue a través de historias de Instagram, con un tono calmo pero firme, donde dejó una frase que marcó el clima de su descargo: “No me escondo más”.
La ex participante de Gran Hermano venía de atravesar una internación en terapia intensiva que la mantuvo en vilo durante varios días. Todavía en plena recuperación, eligió aclarar versiones sobre su trabajo y ponerle contexto a un desgaste que, según contó, venía acumulándose desde hacía tiempo. “Voy a aclarar algo porque parece que hay gente que siempre quiere generar miedos”, escribió.
En ese mismo mensaje, Silvina Scheffler fue concreta. Contó que trabaja en el Senado de la Nación desde el 1° de mayo de 2013, que su puesto nunca estuvo en duda y que cumple un horario fijo, de 7.30 a 15. “Entiendo que siempre se cuestionó ese nombramiento, pero yo pedí una oportunidad de trabajo en ese momento”, explicó, sin dramatizar pero sin esquivar el tema.
También habló de su salud. Reconoció que el último tiempo fue especialmente exigente y que terminó el año “detonada”, combinando su trabajo formal con actividades artísticas fuera del horario laboral. Ese combo, sumado a una enfermedad que tardó en diagnosticarse, terminó pasándole factura.
La internación, iniciada el 17 de diciembre por un cuadro grave de leptospirosis, fue larga y angustiante. Hubo fiebre alta, aislamiento y mucha incertidumbre. En medio de ese escenario, Silvina pidió ayuda públicamente y recibió una catarata de mensajes de apoyo. Días después, llegó el alta. “Gracias a Dios y a cada oración de ustedes”, escribió entonces.
Hoy, ya en su casa y acompañada por su gata Simona, Scheffler avanza de a poco. Si todo sigue bien, planea volver a trabajar el 2 de febrero de 2026. Esta vez, con algo menos de ruido alrededor y una decisión clara: no callarse más.












