En una entrevista íntima, Silvina Escudero se animó a contar el peso de duelos profundos que todavía la acompañan, incluso en un año de logros personales.

Silvina Escudero no buscó impacto ni frases efectistas. Habló con la voz quebrada y una honestidad que desarmó al entrevistador. En un mano a mano reciente, cuando le preguntaron a quién le quitaría un dolor imposible de borrar, no dudó: se eligió a ella misma. “Estoy rota por dentro”, dijo, y el silencio que siguió fue tan elocuente como sus palabras.
La bailarina y flamante locutora nacional atraviesa el cierre de 2025 con sensaciones encontradas. Por un lado, la satisfacción de haber alcanzado un título por el que luchó durante años. Por el otro, una carga emocional que arrastra desde hace mucho tiempo y que, según contó, todavía condiciona su día a día.
Duelos que no se ven
En la entrevista, Silvina Escudero habló de “muchos años de mucho dolor” y de duelos “muy difíciles” que marcaron su historia personal. Sin entrar en detalles públicos, dejó en claro que no se trata de una sola herida. “Soy una leona, voy para adelante y estoy agradecida por la vida que tengo”, aclaró, aunque reconoció que hay momentos que todavía pesan.
Entre esos dolores, mencionó uno que ya se conocía: la pérdida de un embarazo avanzado. “Fue un dolor muy grande”, recordó, y enseguida agregó que ese episodio fue parte de un camino más largo, con sufrimientos anteriores y posteriores.
El esfuerzo por seguir adelante
Lejos de quedarse quieta, Silvina Escudero contó que hizo “muchísima terapia” y que también probó alternativas como constelaciones, biodescodificación y distintos métodos de sanación. “No espero soluciones mágicas”, explicó, dejando en claro que el proceso es constante y personal.
Acompañada por su marido, la hermana de Viviana Escudero admitió que hay situaciones que la vida pone sin aviso y que no siempre se superan rápido. “La vida no es la que uno elige, es la que es y lo que uno hace con eso”, reflexionó.
Sin victimizarse ni dramatizar, cerró con una definición que resume su postura: seguir adelante, aun rota por dentro, pero de pie. Una frase simple, dicha sin alzar la voz, que terminó diciendo mucho más de lo que parece.








