El silencio de Sofía Zelaschi durante los días más críticos de Christian Petersen

Mientras la salud de Christian Petersen atraviesa una etapa clave, se conoció el rol silencioso y constante de su esposa, Sofía Zelaschi, en los momentos más delicados.

El silencio de Sofía Zelaschi durante los días más críticos de Christian Petersen

El dato se conoció sin estridencias, casi en voz baja. Pero fue contundente. En medio de la incertidumbre por la salud de Christian Petersen, una revelación puso el foco lejos de los partes médicos y más cerca de lo humano: Sofía Zelaschi estuvo todo el tiempo a su lado.

La información fue aportada por Laura Ubfal, quien detalló que el sanatorio decidió no emitir nuevos informes médicos hasta completar todos los estudios y controles necesarios. Después de diez días de angustia extrema, Petersen logró salir del cuadro más grave y ahora comenzó una etapa distinta, centrada en la rehabilitación y el restablecimiento general.

En ese contexto, hubo una presencia constante que no buscó cámaras ni declaraciones. Zelaschi, de 30 años, no se despegó de su marido en ningún momento. Acompañó en silencio mientras el chef permanecía en terapia intensiva, con respirador artificial y un diagnóstico que hablaba de una falla multiorgánica tras la descompensación cardíaca que sufrió durante una excursión en el volcán Lanín.

El cuadro fue crítico durante varios días. Sin embargo, el trabajo médico permitió una evolución favorable que derivó, ya en las últimas horas, en su traslado al Sanatorio Alemán, en la Ciudad de Buenos Aires. Ahí se inició una nueva etapa, menos urgente pero igualmente sensible.

Ubfal también recordó un dato que suma contexto: la pareja se casó en abril pasado y decidió mudarse a San Antonio de Areco, donde abrieron juntos un parador gastronómico. Un proyecto reciente, compartido, que quedó en pausa de golpe.

Mientras tanto, el caso volvió a ganar exposición mediática por las declaraciones de Fernanda Iglesias sobre un supuesto resultado toxicológico, lo que promete reactivar la discusión pública.

En medio de ese ruido, el silencio de Sofía Zelaschi aparece como otra forma de estar. Sin declaraciones, sin gestos públicos. Solo presencia. Y, a veces, eso también dice mucho.

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