Rial y Ventura, culpables: la sentencia que Beatriz Salomón no llegó a ver

Después de más de 20 años, la Justicia falló en el caso Beatriz Salomón y dejó una definición clave sobre intimidad, daño y responsabilidad mediática.

Después de más de 20 años, la Justicia falló en el caso Beatriz Salomón y dejó una definición clave sobre intimidad, daño y responsabilidad mediática.

La sentencia que llegó tarde, pero llegó

La noticia se conoció en silencio, sin estridencias, pero con un peso enorme. A más de dos décadas de iniciado el juicio, la Justicia finalmente dictó sentencia en el caso Beatriz Salomón, una causa que la actriz inició tras la difusión de imágenes íntimas y que no llegó a ver resuelta: murió en 2019 esperando este momento.

El fallo declaró culpables a Jorge Rial y Luis Ventura, además de América TV, el canal donde se emitió el material que terminó marcando un antes y un después en la vida de Salomón. El documento judicial dejó en claro algo que durante años fue discutido: se vulneró su intimidad sin justificación ni consentimiento.

Qué dijo la Justicia y por qué es clave

La sentencia fue leída al aire por Ángel de Brito en Ángel responde. Allí se remarcó que las imágenes difundidas no estaban vinculadas a la actividad pública por la cual Beatriz Salomón había adquirido notoriedad, ni tenían interés general que las justificara.

El texto judicial fue contundente: no existió consentimiento tácito ni autorización alguna por parte de la actriz para que ese material saliera al aire. Por eso, el fallo alcanzó tanto a los periodistas involucrados como al medio que lo difundió.

En cuanto a la indemnización, el magistrado fijó 400 mil pesos por incapacidad psicológica y 800 mil pesos por daño moral, lo que suma 1,2 millones de pesos. Ese monto, además, deberá actualizarse con intereses desde el inicio de la causa, es decir, desde hace más de 20 años, lo que modifica de manera significativa la cifra final.

Un fallo con peso simbólico

Más allá del dinero, la sentencia tiene un valor simbólico fuerte. Reconoce el daño, pone límites claros y deja una señal sobre la responsabilidad de los medios y las figuras públicas frente a la intimidad ajena.

Beatriz Salomón no llegó a escuchar ese fallo. Pero su caso quedó como un antecedente que todavía interpela al periodismo, a la televisión y a la Justicia.

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