Imágenes de una discusión previa vuelven a poner el foco en una relación marcada por señales que, con el tiempo, se volvieron más claras.

La escena dura pocos minutos, pero alcanza para incomodar. Un estacionamiento, voces tensas, gestos crispados y una discusión que no termina de cerrarse. Romina Gaetani aparece alterada; del otro lado, su entonces pareja, Luis Cavanagh, responde en un clima cargado. El video, difundido en las últimas horas, volvió a sacudir al mundo del espectáculo en medio de la denuncia por violencia de género que la actriz presentó contra su exnovio.
Las imágenes no muestran golpes ni agresiones físicas. Lo que sí muestran es algo más difícil de explicar: tensión sostenida, reproches, nerviosismo. Una discusión que, vista hoy, parece dialogar con lo que Gaetani contó cuando decidió hablar públicamente. “Estoy rota. Mi cabeza aún no encuentra las palabras para procesar todo, para llegar a entender cómo me dejé poner las manos encima”, dijo días atrás. También explicó que la violencia no apareció de golpe, sino que fue creciendo “por goteo”, hasta reducirla.
El video corresponde a una noche de 2024, luego del cumpleaños de Brenda Gandini, que celebra en agosto. Entre ese momento y la denuncia pasó más de un año. Ese dato, inevitablemente, abre una pregunta incómoda: cuántas escenas similares quedaron fuera de cámara, cuántas discusiones se vivieron puertas adentro sin que nadie las viera.
Una señal previa que hoy se mira distinto
Las imágenes fueron emitidas en Secretos Verdaderos, donde Daniel Ambrosino, en reemplazo de Luis Ventura, puso el foco en el contexto: “Parecería ser una situación donde se muestra una especie de discusión. Se fueron de la fiesta porque algo debe haber pasado. Están en el estacionamiento”. En el estudio también estaba Ignacio Trimarco, abogado de Gaetani en la causa.
Hoy, ese registro no funciona como prueba judicial, pero sí como antecedente. Una escena que no alcanza por sí sola, pero que suma capas a un relato que la actriz describió como silencioso y desgastante. A veces, la tensión no estalla de inmediato. Se instala, persiste y deja marcas que recién después encuentran palabras.








