Lo que la actriz había presentado como un vínculo de contención y apoyo terminó en una denuncia judicial que sacudió al ambiente artístico y abrió un escenario inesperado.

La imagen que quedó flotando no fue una frase ni una declaración grandilocuente. Fue el silencio. El silencio de Romina Gaetani después de una relación que ella misma había definido como un refugio emocional. Ese silencio hoy está atravesado por una denuncia por violencia de género contra su expareja, Luis Cavanagh, y por una investigación judicial en curso.
Durante más de un año, Gaetani habló de ese vínculo con entusiasmo. Lo presentaba como un hombre sensible, inteligente, alguien que la acompañaba y la impulsaba a crecer. En entrevistas, lo mencionó como su “apoyo incondicional”, el compañero que había llegado en un momento clave de su vida. Incluso usó una palabra que hoy resuena con fuerza: “dinamita”, para describir la intensidad de la relación.
Pero ese relato se quebró de golpe.
Según trascendió, la actriz terminó hospitalizada tras haber sufrido agresiones físicas. El hecho cambió por completo el escenario y puso bajo la lupa a un hombre que hasta ahora se había mantenido lejos de los flashes y de la exposición mediática.
Un perfil bajo que quedó en primer plano
Luis Cavanagh es empresario y siempre se movió en un ámbito ajeno al espectáculo. Compartía su tiempo entre su casa y la de Gaetani, con una convivencia casi diaria que, puertas afuera, parecía sólida y estable. La propia actriz había destacado su rol como padre y su manera de acompañar una carrera artística exigente y llena de vaivenes.
Hoy, esa imagen quedó en suspenso. La justicia deberá determinar qué ocurrió realmente dentro de esa intimidad que, vista desde afuera, parecía ordenada y amorosa.
El contraste es lo que más impacta. Pasar de ser nombrado como sostén emocional a quedar señalado en una denuncia de esta gravedad expone una tensión difícil de digerir, incluso para un ambiente acostumbrado a las sorpresas.
Por ahora, no hay finales ni conclusiones cerradas. Solo una investigación en marcha y una historia que dejó de ser privada para convertirse en un tema que incomoda, duele y obliga a mirar más allá de las apariencias.








