Robertito Funes Ugarte y una anécdota incómoda antes de llegar a la pantalla de Santiago del Moro

El conductor repasó sus trabajos antes de la fama y expuso situaciones que lo incomodaban más de lo esperado.
En medio del relato, apareció un episodio con un cliente que no terminó como nadie imaginaba.

Robertito Funes Ugarte y una anécdota incómoda antes de llegar a la pantalla de Santiago del Moro

Robertito Funes Ugarte tiene hoy un lugar consolidado en la televisión, incluso dentro del universo que lidera Santiago del Moro. Pero antes de llegar a ese presente, hubo una etapa muy distinta, marcada por trabajos informales y situaciones que no siempre fueron fáciles de sostener.

En una charla en el streaming Despierta la casa, el conductor volvió sobre esos años en los que se la rebuscaba como podía. Y en ese recorrido, apareció un detalle que todavía recuerda con incomodidad.

EL DETALLE QUE NO PODÍA EVITAR

Uno de sus primeros trabajos fue como repartidor de pizzas en moto. Pero no era el ritmo ni el tránsito lo que más lo afectaba, sino algo mucho más simple.

Me daban una campera con un olor a humedad asqueroso, que era de otros”, contó.

Ese detalle, aparentemente menor, terminaba condicionando todo. Incluso la forma en la que hacía su trabajo.

No quería tocar el timbre por el servicio. Entonces entraba por la puerta principal”, recordó.

Era una forma de esquivar una situación que no le cerraba. Pero no sería lo único.

EL CAMBIO QUE LO PUSO EN OTRO LUGAR

Con el tiempo, dejó el reparto y pasó a atender el teléfono en el mismo local. Ahí descubrió otra dinámica.

“Empecé a vender como loco”, dijo.

Pero en ese nuevo rol apareció un problema distinto: un cliente que lo llamaba seguido y cruzaba un límite con comentarios fuera de lugar.

LAS 14 PIZZAS Y UNA DECISIÓN

Fue en ese contexto donde tomó una decisión inesperada.

Un día dije ‘a este se la mando’”, recordó.
Y lo hizo: le envió 14 pizzas.

El cliente apareció en el local para quejarse. Hablaba de un “pibe con acento extraño”, sin saber que lo tenía enfrente.

Ahí, según contó, Robertito Funes Ugarte empezó a enumerar todo lo que ese mismo hombre le había dicho por teléfono.

La reacción fue inmediata. Pagó y se fue.

LO QUE QUEDÓ DESPUÉS

Ahí fue cuando dije ‘tengo lengua. Lo tengo que aprovechar’”, cerró.

Ese momento quedó marcado dentro de una etapa en la que todavía no imaginaba su lugar en los medios, pero donde ya empezaban a aparecer señales de lo que vendría después.

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