El terrible accidente que sufrió Pepe Ochoa en la Panamericana: dio tres trompos

El panelista de LAM perdió el control de su auto en medio del fuerte temporal, chocó contra el guardarraíl y vivió una secuencia que, según contó, lo hizo pensar que no iba a sobrevivir. Después del impacto, hubo una serie de coincidencias que lo conmovieron profundamente.

El terrible accidente que sufrió Pepe Ochoa en la Panamericana: dio tres trompos

Pepe Ochoa atravesó uno de los momentos más difíciles de su vida cuando regresaba a su casa tras una emisión de LAM. En plena Panamericana y bajo una intensa lluvia, perdió el control de su vehículo luego de atravesar un charco, impactó contra el guardarraíl y el auto comenzó a girar sin control. El panelista recordó que durante esos segundos creyó que podía morir.

El accidente terminó con el vehículo completamente destruido. A pesar de la violencia del impacto, Ochoa logró salir prácticamente ileso y más tarde reconstruyó la secuencia con un fuerte relato sobre lo que sintió mientras todo ocurría.

Cómo fue el accidente que vivió Pepe Ochoa en la Panamericana

Según contó, manejaba a unos 70 kilómetros por hora cuando pasó por una acumulación de agua en una curva. En ese momento, el auto perdió adherencia, chocó contra la contención y comenzó a dar tres trompos.

Mientras el vehículo giraba sin control, aseguró que pensó en su familia y, especialmente, en su sobrino de nueve meses. También recordó haber sentido un frío recorrerle el cuerpo mientras imaginaba el peor desenlace.

La situación se volvió todavía más delicada cuando el auto quedó detenido en sentido contrario al tránsito. En ese momento, dos vehículos que circulaban por la autopista lograron esquivarlo y evitaron un nuevo impacto.

Después del accidente, el integrante de LAM destacó que llevaba puesto el cinturón de seguridad, un elemento que consideró fundamental para haber salido sin lesiones de gravedad.

Las coincidencias que más impactaron al panelista

Una vez que pudo bajar del auto, dos personas frenaron para asistirlo. Fue entonces cuando ocurrieron dos situaciones que lo movilizaron especialmente.

Según relató, uno de los hombres que se acercó a ayudarlo se llamaba Carlos, el mismo nombre que uno de sus abuelos. Además, la otra persona llevaba una campera del club donde había jugado al rugby su abuelo Enrique.

Muy emocionado por esas coincidencias, Pepe Ochoa aseguró que las interpretó como señales y resumió esa experiencia con una frase que reflejó lo que sintió después de haber sobrevivido al accidente: “Tengo un Dios aparte”.

Para el panelista, esas coincidencias tuvieron un significado especial en una noche que, por la violencia del choque y las condiciones en las que ocurrió, difícilmente pueda olvidar.


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