El silencio de Oscar González Oro que encendió preocupación

Tres mensajes sin contexto, cargados de introspección, dejaron una sensación incómoda entre quienes lo siguen desde hace años. Algo quedó flotando y nadie terminó de entender qué quiso decir.

El silencio de Oscar González Oro que encendió preocupación

No explicó nada. No agregó emojis, aclaraciones ni contexto. Solo publicó. Y eso fue suficiente para que se encendieran las alarmas. En las últimas horas, Oscar González Oro compartió una seguidilla de textos profundamente reflexivos que, leídos en conjunto, dejaron una sensación difícil de ignorar.

El primero fue breve pero contundente. Habló de su nombre, de cómo resuena en otros, del miedo a que algún día se vuelva apenas “un par de palabras sin sentido”. Pidió que no ocurra. Agradeció. Dijo que recibió mucho y que también dio casi todo. No sonó a enojo. Sonó a balance.

Minutos después, eligió un poema de Amado Nervo. La frase “muy cerca de mi ocaso” fue la que más se repitió entre quienes leyeron el posteo con un nudo en la garganta. No por lo literario, sino por el momento y por quién lo decía. La idea de mirar la vida hacia atrás, de aceptar el camino recorrido, apareció sin filtros.

La trilogía se completó con citas de Viktor Frankl y Francis Calam. Otra vez, el eje fue el tiempo, la conciencia de los límites, la forma de habitar lo que queda. Todo sin una sola línea escrita en primera persona. Todo, igual, demasiado cercano.

Las reacciones no tardaron. Mensajes de apoyo, preocupación genuina, pedidos para que no esté triste, abrazos virtuales. Muchos seguidores dijeron sentirse interpelados, otros directamente asustados. La sensación común fue la misma: algo dolía, aunque no estuviera dicho.

No es la primera vez que González Oro genera este tipo de lectura en redes. Años atrás, publicaciones similares despertaron interpretaciones parecidas. En aquel momento, él mismo aclaró que estaba bien y que muchas frases no hablaban de su propia vida, sino de autores que admira. Esta vez, en cambio, eligió el silencio.

Mientras tanto, sigue presente un dato conocido: su lucha cotidiana con la diabetes, una condición que lo obliga a convivir con límites físicos reales. Nada nuevo, pero tampoco ajeno a este clima introspectivo.

Por ahora, no hubo explicaciones. Solo textos. Y ese vacío, a veces, dice más que cualquier aclaración.

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