Noelia Marzol y un video íntimo que incomodó por la presencia de su hija

Lo subió como un chiste, pero el gesto desató una reacción inmediata en redes. La discusión no fue por el humor, sino por el límite.

Noelia Marzol y un video íntimo que incomodó por la presencia de su hija

El año arrancó torcido para Noelia Marzol. Un video que ella misma publicó en Instagram, pensado como una broma doméstica, terminó generando incomodidad y una catarata de críticas. El foco no estuvo en la pareja, sino en un detalle que muchos no dejaron pasar: la presencia de su hija pequeña en la escena.

Las imágenes mostraban a la bailarina en una pileta junto a su marido, Ramiro Arias. Entre risas y gestos de intimidad, Marzol le pedía a la nena que se fuera “un ratito” para poder quedarse a solas. El clip fue acompañado por un texto que buscaba ironía —“imposible tener un momento de lujuria”—, pero ese tono no alcanzó para desactivar el malestar que se generó casi de inmediato.

El gesto que encendió el debate

Lo que llamó la atención no fue solo el contenido, sino la decisión de subirlo. En los comentarios, muchos usuarios cuestionaron la exposición de la menor y la contradicción entre pedir privacidad y, al mismo tiempo, publicar el video. Las reacciones fueron duras, directas, y apuntaron a un mismo punto: el límite entre la vida íntima y lo que se comparte en redes.

Con el correr de las horas, el video fue eliminado del perfil de Marzol. Sin embargo, como suele pasar, ya había circulado y se replicó en otras cuentas. La polémica siguió viva aun después del borrado, alimentada por capturas y reposts.

No hubo un descargo formal inmediato, pero el silencio también fue leído como parte del momento. Para muchos, el episodio abrió una discusión incómoda y actual: qué se muestra, qué no, y quiénes quedan en el medio cuando la exposición se vuelve pública.

El caso dejó una sensación de tensión que va más allá de un posteo puntual. En tiempos de redes permanentes, el debate sobre los límites vuelve a aparecer, esta vez atravesado por una escena cotidiana que terminó generando más preguntas que risas.

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