Los peritajes a su celular abrieron una escena inesperada. Chats, nombres y una práctica que generó incomodidad incluso entre abogados y figuras públicas.

teléfono. El de Nicolás Payarola, exabogado de Wanda Nara, que fue peritado en el marco de distintas denuncias y terminó revelando algo que nadie esperaba encontrar: referencias directas a rituales de magia negra.
El dato empezó a circular cuando Yanina Latorre contó, con evidente desconcierto, qué apareció en los dispositivos del letrado. No habló de rumores ni de versiones de pasillo. Habló de capturas, chats y contactos reiterados. “Tenía una bruja que mataba gallinas todas las semanas”, lanzó, casi incrédula, al detallar el resultado del peritaje.
Según relató, no se trataba de intercambios aislados. Payarola mantenía conversaciones frecuentes con esta mujer y le encargaba “trabajos” vinculados a personas concretas. La cifra que más llamó la atención fue otra: alrededor de 172 capturas comprometedoras encontradas en su teléfono, con menciones a rituales, velas negras y sacrificios.
Los nombres que aparecen en los chats
Latorre fue más allá y precisó que el abogado tenía “tres enemigos acérrimos” sobre los que se concentraban esos pedidos. Entre ellos mencionó a la abogada Lara Piro, al futbolista Gonzalo Montiel y a Sergio Occhiuzzo, uno de los primeros denunciantes de Payarola. Lo que no apareció, aclaró, fue el nombre de Mauro Icardi, aunque el propio delantero salió a hablar de “macumbas y rituales” al referirse al escándalo.
La información fue respaldada también por Ángel de Brito, que confirmó que esos datos surgieron directamente de los peritajes. No fue una interpretación: estaban escritos, guardados y repetidos.
Piro, una de las señaladas, eligió responder con ironía. Publicó una imagen con una gallina y escribió que amaba a los animales, marcando el límite entre la burla y la incomodidad real por lo que se estaba conociendo.
El caso, todavía en desarrollo, dejó una sensación difícil de disimular. No por lo místico, sino por la naturalidad con la que esas prácticas aparecieron en un contexto judicial y mediático donde nadie esperaba encontrarlas.








